La embajadora de México en Bolivia, María Teresa Mercado, afirmó este martes que en la crisis de 2019 solicitó de manera oficial protección a la Cancillería boliviana –que entonces ya era dirigida por Karen Longaric– y a cambio solo recibió hostigamiento.
“Cuando yo vi la situación complicada, porque (…) teníamos manifestaciones diarias y vi que corrían peligro los inmuebles de la embajada, el personal y también los asilados, solicité oficialmente a la Cancillería boliviana protección”, contó la diplomática en una entrevista con el programa Piedra, Papel y Tinta de La Razón.
Precisó que hizo ese requerimiento con base a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que estipula la obligación del Estado receptor de una embajada de resguardar y proteger sus inmuebles y todo su personal diplomático.
Sin embargo, “a cambio no obtuvimos protección, (sino) hostigamiento; en vez de protección nos mandaron vigilancia con contingentes de hasta 200 policías, que rodeaban tanto la embajada como la (residencia)”, señaló.
Los policías, según su versión, hacían seguimiento no solo a la titular de la embajada, sino también a funcionarios de otros rangos. Incluso el “personal que trabaja en la residencia y en la embajada fue motivo de persecución, insultos, gritos, seguimiento y en algunos casos hasta de amenazas”, aseguró Mercado.
“Entonces, nunca tuvimos esa protección sino por el contrario, en violación a esta Convención, (solo) tuvimos hostigamiento, persecución (y hasta) métodos que perturbaban la paz de la embajada y de las personas que estaban dentro”, insistió.
El 20 de octubre de 2019 se realizaron elecciones generales en Bolivia y el entonces presidente Evo Morales ganó los comicios, pero sus resultados no fueron reconocidos por denuncias de presunto fraude electoral que derivaron en una convulsión social.
Es así que el 10 de noviembre de ese año y a solo algunas horas de que un polémico informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) alimentó aún más las denuncias de “fraude”, Morales renunció a su cargo en medio de protestas cívicas, un motín policial y una “sugerencia” de las Fuerzas Armadas para que dimitiera.
Dos días después asumió el mando del país la entonces segunda vicepresidenta del Senado, Jeanine Áñez, mientras varios colaboradores de Morales empezaron a solicitar asilo a México y a refugiarse en la residencia mexicana en La Paz.
Esto provocó hasta la instalación de una vigilia de un grupo de civiles en el ingreso a la residencia extranjera, ubicada en La Rinconada de la zona Sur de La Paz, que junto al contingente policial vigilaban ingresos y salidas de la urbanización.







