Un 3 de agosto de 1966 abría sus puertas el Museo Nacional de Arte (MNA). Hoy, 55 años después, el Museo tiene una visión cambiada a la de sus inicios, enfocada en generar un encuentro entre la población boliviana y su patrimonio cultural y artístico.
“Desde que se abrió (el MNA) tuvo como política cierto carácter elitario y colonial”, reconoció Ivan Castellón, actual director del museo que este martes cumple 55 años de vigencia. El sociólogo, hace poco nombrado director de la entidad, nota que ese carácter elitario ha cambiado desde hace algunos años, pues ahora el museo da cobertura “a artistas consagrados y a artistas emergentes”, facilitando también el acceso de público que, por distancias, no podían acceder a las actividades museísticas.
A eso apunta el museo actualmente: a la democratización de la cultura en Bolivia. Su propia descolonización viene con actividades como El Museo donde tú estás, en el que réplicas de obras del MNA son llevadas a poblaciones y centros mineros; o espacios como el Estudio No 1, donde jóvenes artistas pueden crear y exhibir experiencias artísticas de arte moderno y posmoderno.
El MNA quiere rescatar, fomentar y apoyar la diversidad artística y cultural de Bolivia. Por lo mismo, el 3 de agosto, sus festejos arrancarán con una discreta ceremonia, donde lo más importante será el reconocimiento a las carreras de Artes de la UMSA y de la UPEA, y la Academia Nacional de Bellas Artes por “el invaluable aporte académico que generan en sus aulas”.
El 5 de agosto, será inaugurada la muestra Homenaje a Roberto Valcárcel, en memoria del artista contemporáneo fallecido el 25 de julio. Esta muestra contará con obras que forman parte de la colección del MNA.
Y el 20 de agosto se inaugurará la muestra Lorgio de los Anillos, con la obra del artista cruceño, hasta el 24 de septiembre, en una forma de homenaje a las efemérides de Santa Cruz y cumpleaños de Lorgio Vaca.
Todo mientras continúan otras actividades del museo como la muestra anual Dios y la Maquina; el Programa de Estudios Descoloniales (PED); los PEDdiálogos, una serie de encuentros de reflexión sobre arte y cultura, a través de Facebook; y sus actuales exposiciones, montadas hasta el 9 de agosto: No estoy loca, soy un cyborg, de Serena Vargas; Miniprint, una muestra de grabado en pequeño formato, y Ajayu, muestra fotográfica de Wara Vargas.
Pero para el director, el homenaje más importante es el trabajo de día a día, en una coyuntura aún marcada por la pandemia, en la que el MNA vuelve paulatinamente a lo presencial, apostando a siempre reforzar lo virtual.
“Queremos que el museo sea cada vez más democrático y menos elitista, trabajando en políticas de la descolonización y la interculturalidad”, dijo Castellón.
“No hay que negar el aporte que nuestras culturas pueden hacer al arte y la cultura universal, pero tampoco negar el aporte que recibimos de expresiones culturales y artísticas universales”, añadió.






