viernes 12, junio 2026
ANÚNCIATE
SUSCRÍBETE
HEMEROTECA
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
Logo Escape Logo Marcas Logo Animal Político Logo Energías y Negocios
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
La Razón
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
No Result
Ver todos los resultados

Fatigados

El país necesita esclarecer la verdad histórica acerca de la crisis política de 2019-2020 y sancionar y reparar las violaciones de derechos humanos que se produjeron en esos años. Esa tarea tendría que realizarse con madurez, pedagogía y con una acción institucional sobria, eficaz y respetuosa del debido proceso. Entendiendo, además, que es uno de […]

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en WhatsappCompartir en
Por Armando Ortuño Yáñez
VIRTUD Y FORTUNA
La Paz / agosto 14, 2021
en Voces

El país necesita esclarecer la verdad histórica acerca de la crisis política de 2019-2020 y sancionar y reparar las violaciones de derechos humanos que se produjeron en esos años. Esa tarea tendría que realizarse con madurez, pedagogía y con una acción institucional sobria, eficaz y respetuosa del debido proceso. Entendiendo, además, que es uno de los componentes de una agenda más amplia de problemas públicos que la política debe tratar.

En amplios segmentos de la población empieza a aparecer una preocupante desconexión, confusión e incluso cierta fatiga por el giro que está tomando el debate en torno a la cuestión de si hubo fraude electoral o un golpe durante la crisis de 2019.

Debo aclarar que considero que la pretensión de algunos de olvidar lo que sucedió en esos días aciagos no solo es injusta sino imposible. Tampoco se pueden evadir las graves violaciones de derechos humanos y excesos que se cometieron, con particular intensidad en el gobierno de Áñez, nada los justifica. Su investigación, sanción y reparación son una obligación moral y política del Estado.

En síntesis, la dimensión sociopolítica y sentimental de lo que pasó en 2019-2020 fue tan grande que sería un error evitar su discusión en nombre de una reconciliación improbable, que, en todo caso, no será viable si unos y otros no escuchan lo que sus adversarios sufrieron, sintieron o percibieron en medio del conflicto. Ejercicio naturalmente polémico, contradictorio y hasta doloroso.

Estas eran cuestiones que iban a emerger, tarde o temprano, en la agenda política. Pensar lo contrario, fue una gran ingenuidad. La cuestión crítica era la manera como ese proceso se iba a desarrollar y resolver. Los peligros que acechaban en esa ruta tampoco eran desconocidos: las debilidades de nuestro incorregible sistema judicial, las desatadas pasiones de los radicales, la simplificación que fomentan cotidianamente redes sociales y medios partidizados y nuestro gusto por un discurso plagado de excesos verbales.

A meses de iniciado el debate, el panorama no es el mejor, los peligros descritos han aparecido en mayor o menor grado, reforzados, además, por una secuencia de eventos que aturde. Entre revelaciones varias, sucesos imprevistos, reportes de toda laya, idas y venidas de voceros esforzados en imponer “sus narrativas”, operaciones mediáticas de desinformación e instrumentalizaciones diversas, se hace cada vez más difícil al ciudadano común ubicarse en el embrollo. Se instala poco a poco la duda.

Por si esto no fuera poco, todo se está produciendo en un momento en el que la pandemia persiste en sembrar incertidumbre y en el que las angustias cotidianas sobre aspectos prácticos de la vida siguen siendo intensas. Es, en consecuencia, comprensible el aburrimiento o la irritación de muchos frente a una imagen mediática de una política y una élite dirigente que parece obsesionada en un monotema, el cual está además resultando ilegible y alejado de las preocupaciones mayoritarias debido a la confusión y exhibicionismo con el que está siendo discutido y tratado.

Si estos sentimientos se instalan durablemente, no únicamente se habrá erosionado la confianza en toda la clase política y el Gobierno, sino se habrá debilitado la oportunidad para construir el imprescindible consenso histórico y diálogo sobre lo que nos pasó como sociedad en 2019-2020.

No se trata de dejar de debatir la cuestión del fraude-golpe o tapar los delitos de los violadores de derechos humanos, sino recuperar algo de la prudencia, la pedagogía y la empatía que el discurso público parece haber olvidado en el fragor de la polarización, alentar un funcionamiento razonable de la justicia y sus operadores, y obviamente atribuirle similar pasión y movilización a las preocupaciones prácticas de los bolivianos y bolivianas de a pie, que, a ratos, se sienten atrapados en una crisis sin salida.

La cosa se pondrá fregada cuando la gente se canse de esperar, se hastíe del espectáculo y llegue a la conclusión de que la culpa de ese malestar no es la pandemia, sino sus dirigencias insensibles. Estamos, creo, a tiempo de evitarlo.

Armando Ortuño Yáñez es investigador social.

Noticias Relacionadas

Ciudadanía Digital en Bolivia: ¿Evolución o relanzamiento? Una aclaración para el aula

Masificación vs. Aprendizaje: La brecha invisible que separa a colegios fiscales de privados

franz_lazarte_columnista.jpg
Franz Lazarte Escobar

China propone estabilidad, EEUU lleva vacío y sanciones

10 años de aporte al Cambio Climático
Christiam Max Cordero Rocha
TRIBUNA

¿Tendremos nuevamente un ‘Gran San Juan’?

Evo Morales no es el pueblo
Juan José Toro

Racismo: la madre del cordero

Bolivia y Perú: El eje del nuevo siglo
Fernando Aramayo

Bolivia y Perú: El eje del nuevo siglo

Hacia un arbitraje de inversiones más justo
Ernesto Rossell

Bloqueos, inversión extranjera y desarrollo sostenible: el costo invisible de paralizar Bolivia

Noticias más vistas

Plugin Install : El widget de publicación popular necesita JNews - View Counter para instalarse

La Razón, medio de comunicación digital líder en noticias de Bolivia y el mundo, conecta a su audiencia a través de todas las plataformas digitales. Con una sólida presencia en redes sociales, programas de streaming innovadores, y el revolucionario e-paper, nuestro periódico digital inteligente, ofrecemos información confiable, ágil y al alcance de todos.

Síguenos en redes sociales:

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
TikTok
LinkedIn
Twitch
Threads
Whatsapp

Dirección: Colinas de Santa Rita s/n,
Alto Auquisamaña (Galpón de La Razón)
La Paz - Bolivia

Correo electrónico:
[email protected]

WhatsApp:
+591 71560184

© 2021-2025 COMUNICACIONES EL PAÍS S.A (Desarrollo web Arcadia SRL)

No Result
Ver todos los resultados
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Suplementos
    • MARCAS
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto