«En el escenario, se entregaba al 100 por 100. Como debe ser», recordó el actor David Mondacca sobre su recientemente fallecido colega Ángel Terceros. «Y en la vida real ocultaba su larga cabellera con una peluca que parecía cabello normal. Cuando le preguntabas ‘¿por qué ocultas el pelo?’, él respondía ‘para no llamar la atención'», contó a La Razón.
Terceros, en vida, no solamente fue un actor de tremenda intensidad, sino que también fue titiritero, educador, vestuarista, utilero, maquillador y miembro fiel de la compañía MondaccaTeatro, donde ejerció su vocación absoluta por el arte antes de fallecer por un paro respiratorio en la madrugada del 26 de agosto, día internacional del actor y actriz.
«Es otro actor que muere en la pobreza, prácticamente en la indigencia», se lamentó la directora teatral Claudia Andrade, miembro fundador de MondaccaTeatro, quien junto al mismo Mondacca y a Rodrigo Ayo hicieron todo lo posible por hacer que Terceros viviera con la dignidad que un actor de su talla merecía.
Diagnosticado con diabetes hace siete años, Terceros nunca fue de cuidarse mucho de su enfermedad, pese a que esta lo fue dejando cada vez más limitado. «La diabetes lo fulminó, lo dejó inválido. Y ahora se marcha después de mucho sufrimiento físico», dijo Mondacca.
Pero más allá de esas fuertes dolencias, Andrade y Mondacca sufren por la pérdida de una persona que siempre mostró su valor y cariño por el mundo artístico, en un país donde los artistas tienen poco o nulo apoyo estatal para vivir una vida, o un retiro, digno.
Contando los días «para cobrar el Bonosol», Terceros falleció a los 59 años sin matrimonio ni hijos y con un título de excelencia en Comunicación de la Universidad Mayor de San Andrés, profesión que nunca ejerció pues toda su vida la dedicó al arte.
UN EDUCADOR QUE DEJA HUELLA
Fundador de Talia Producciones, Terceros luego pasó a MondaccaTeatro, de donde no quiso moverse más. Con este grupo hizo obras como Moreno de Plata, Aparapita, Los Cuartos en las que, según Mondacca, sobresalió porque en su día a día era de muy bajo perfil «pero en escenario era poseído por una fuerza…».
Pero, además de esa faceta, Terceros también fue un gran maestro de actuación de muchos jóvenes como docente en la Escuela Municipal de Artes de la ciudad de El Alto donde «ha formado a muchos actores, gente que actualmente vive del teatro», contó Andrade.
Habilidoso con las manos y de personalidad compleja, Ángel Terceros era «un actor de mucha fortaleza en el escenario. Impetuoso y vehemente. Se caracterizó por hacer papeles intensos», resumió Mondacca, quien lo conocía desde hace más de 40 años.
Esa memoria ahora causa varios lamentos en las redes sociales, donde la noticia de su fallecimiento generó varias publicaciones y comentarios de despedida. Sea de quienes estuvieron bajo su tutela, quienes trabajaron con él o aquellos y aquellas que lo vieron actuar y quedaron marcados por su intensidad en las tablas.
«Se marcha en la miseria, como parece ser el destino de los artistas nacionales», lamentó Mondacca.






