Constituida la Convención Constitucional que redactará la nueva Carta Magna de Chile, el doctor en Lingüística e investigador del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), Pedro Santander, espera que los cambios sean radicales y no simplemente “cosméticos”.
“Espero que los cambios sean radicales, que no sean cosméticos… Si los cambios no son radicales en Chile, auguro un momento histórico de mucha conflictividad y de muchas penurias sociales y económicas, y de repetición de violación a los derechos humanos. El cambio tiene que ser no cosmético”, insistió en el programa de La Razón por streaming “Piedra, Papel y Tinta”.
Sobre la situación en Chile, el analista y columnista de La Razón Armando Ortuño comparó el proceso constituyente chileno con el boliviano (2006), que al igual que en Chile –dijo- se trató de un proceso de acumulación popular de conflictos que comenzó en 2000 y que se canalizó a través del Movimiento Al Socialismo (MAS) con pedidos de Asamblea Constituyente.
“La experiencia chilena me parece más plural y ciudadana. En Bolivia hubo un previo, una acumulación política frente a un partido como el MAS (…) en el caso chileno hay una construcción más plural y espontánea”, afirmó.
Ortuño apuntó que lo interesante del proceso constituyente son los nuevos retos que se afrontarán con temas como la paridad y el reconocimiento de los derechos de las minorías.
A su vez, Santander sostuvo que la “gobernanza de la elite” tanto en Chile como en Bolivia trató de convencer de que “ellos son la estabilidad y son la promesa de orden y se ha demostrado históricamente todo lo contrario, los gobiernos que han instalado en América Latina, en Ecuador, Argentina, Chile y Bolivia, son tan profundamente desiguales, injustos y hasta inhumanos que generan rabia social, desestabilización, violencia”.
Recordó que en Bolivia el proceso constituyente nació con acciones como la guerra del gas o la guerra del agua.
“Hemos entrado como país en una discusión inexistente. Nuestras tres constituciones siempre han sido producto después de grandes masacres. Las constituciones son parte de la lucha política de un país, reflejan intereses”, apuntó.







