El Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) confirmó la realización de su congreso nacional el próximo 4 de agosto. Los preparativos se hacen bajo el liderazgo de Evo Morales y en diálogo con dirigentes del Pacto de Unidad. Todavía no está claro el alcance de este encuentro que podría ser decisivo para el partido oficialista.
Luego de los comicios subnacionales de marzo de este año, con su segunda vuelta en abril, surgieron voces en el MAS-IPSP que demandaron un congreso partidario para evaluar el proceso electoral. Se apuntaba críticamente, con aire de ajuste de cuentas, a las decisiones que derivaron en derrotas en las urnas en varias gobernaciones y en ciudades capitales. Se habló también de cambios en la estructura orgánica del partido y en sus documentos constitutivos. Y se anunciaron mecanismos contra “la traición”.
Según su estatuto, el Congreso Nacional Ordinario es la “máxima autoridad” en las instancias de dirección y de decisión del MASIPSP. Entre sus atribuciones, además de elegir a los miembros de la Dirección Nacional, es la instancia encargada de aprobar, reformar y complementar la Declaración de Principios, el Programa de Gobierno, el Estatuto Orgánico Plurinacional y todas las normas y disposiciones internas. A ello apunta el congreso de agosto, que también se plantea como un encuentro de unidad.
Si bien, en general, las instancias de decisión de todos los partidos políticos son periódicas y forman parte de su vida orgánica, en este caso el congreso masista parece especial. Primero porque se produce con su máximo líder, Evo Morales, fuera de la presidencia del Estado. Segundo, debido al difícil equilibrio entre el Gobierno de Arce-Choquehuanca y el MASIPSP como espacio de poder del evismo. Y en especial porque las decisiones estatutarias que se adopten pueden tener efectos en futuras candidaturas.
Más allá de las anunciadas mejoras en el reglamento disciplinario “contra el transfugio y la traición” (sic), ¿cuál será el sentido y alcance de la adecuación del estatuto orgánico y otros documentos constitutivos del MAS-IPSP a las disposiciones de la Ley de Organizaciones Políticas? ¿Habrá cambios en su estructura orgánica? ¿Se pondrán candados, con carácter instrumental, a la postulación de candidatos? Al parecer todo eso se está trabajando puertas adentro y el congreso será una instancia de validación.
La recomposición del campo político en el país, luego del difícil ciclo electoral 2020-21, es todavía un camino incierto. En ese horizonte, la relevancia de lo que ocurra internamente en el partido de gobierno radica en que sigue siendo la única fuerza política con presencia nacional. Su futuro, pues, será importante para el sistema de representación política. Pronto sabremos si el congreso del MAS-IPSP apuesta más por su democratización interna que por el blindaje de intereses personales o de grupo.






