El periodo de vacaciones escolares de invierno, tal como estaba anunciado, se inició este martes en todo el territorio nacional para intentar frenar el incremento acelerado de los casos de COVID-19 en el sector educativo.
El pasado sábado, cuando fue anunciada la sorpresiva decisión de adelantar el descanso pedagógico, el ministro de Educación, Adrián Quelca, remarcó que es “obligación del Gobierno” precautelar la salud y la vida de todos los estudiantes, maestros, trabajadores administrativos y padres de familia.
Por su parte, el viceministro de Educación Regular, Bartolomé Puma, informó el lunes a La Razón Radio que más de 3.500 maestros se contagiaron de COVID-19.
También se contagiaron “nuestros estudiantes (incluso) en el área rural (donde no hay muchos casos de COVID-19 como en las zonas urbanas), por lo tanto, esto ameritó que se adelante el descanso pedagógico. Primero está la vida”, insistió Puma.
Además, según el Viceministro, este periodo de descanso pedagógico —que recién debía iniciar en julio e inicialmente está previsto para dos semanas— servirá para acelerar el proceso de vacunación de los maestros.
Pues “estábamos teniendo tropiezos o dificultades con nuestros maestros que viven en lugares alejados, como zonas fronterizas, (que) no estaban pudiendo asistir (a los centros masivos de vacunación contra el COVID-19)”, añadió.







