DIBUJO LIBRE
Avatar 2: el camino del agua es el título de la última película de James Cameron que estuvo hasta hace poco en exhibición en los cines de la ciudad, en ella se refleja una serie de acontecimientos donde el protagonista Jake Sully se asume como un “salvador” de los diferentes pueblos y aldeas de “avatares” de Pandora (una luna gigante, con características similares al planeta Tierra). Sully aprende la cultura, la lengua, se educa en cosmovisión y aprende en particular la práctica de espiritualidad con la naturaleza de Pandora. Esta naturaleza otorga la vida, da sentido al tiempo y a todas las formas de existencia en Pandora.
Recordemos que Sully es parte del programa Avatar, que en la película Avatar 1 se une a éste porque es un humano con formación militar y parapléjico con la misma información genética de su hermano, lo cual le permite reemplazarlo. La función principal que tiene Sully es infiltrarse en Pandora, para luego coadyuvar a la apropiación de la riqueza natural de esta singular luna. Durante este proceso se interioriza de la espiritualidad de Eywa (la fuerza espiritual natural) que se expresa en la conectividad de todas las formas de vida.
Las críticas a James Cameron, director de la película, generalmente se concentran en la actitud paternalista del argumento, debido a que el “salvador” y líder de los n’avi (avatar) es un occidental, norteamericano y no así un indígena alienígena. Es claro que Sully es un personaje externo a la aldea, pero el imaginario de críticas no asimila que Sully realiza una interfaz de armonización entre el mundo humano y el mundo Pandora.
El avatar de Sully muestra cómo se puede realizar una interfaz de vida en busca de justicia, al existir dos formas de concebir la vida: a) el modelo de acumulación de bienes y asumir que la naturaleza es materia prima de uso y cambio (modelo humano en el argumento de la película); b) el modelo de reciprocidad, es decir, asumir que la naturaleza es una fuente de vida que permite un intercambio espiritual y de cuidado simultáneo entre sí (n’avi-humano).
Los modelos civilizatorios están en un constante proceso de encuentro, acercamiento y conflicto de un pueblo a otro. Como se plantea en la película, lo adecuado sería la interfaz armónico al modo Jake Sully porque en él se refleja el modo de actuar cuidando la naturaleza y los valores que tiene el pueblo y, de esta manera, se acepta lo n’avi en el marco de una especie compleja de multiculturalidad.
En la vida de los pueblos de Pandora, Sully se asume como un miembro más entre los n’avi con la posibilidad de sentir la espiritualidad, ello es claro en la frase que encierra la interculturalidad compleja de la película: “te veo”, que indica que la vida es un tránsito de transparencia y contacto, de reciprocidad y naturaleza.
El avatar Sully es una interfaz dúctil porque entiende y logra transmitir sus ideas mediante sus sentimientos y emociones a los diferentes pueblos mediante lo lógica de reciprocidad de la naturaleza. La interpretación para entender la vida es sentir, pensar e integrarse a la vida desde una posición biocéntrica. Esta idea es bien conocida y plasmada desde el arco argumental del personaje de Sully, quien transmite el mensaje de que el ser humano puede adaptarse al medio y armonizarse, desde sus conocimientos iniciales de la cultura de origen, con la cultura de llegada.
En Avatar 2, la familia Sully aprende y se integra a otras aldeas con la idea de adaptarse a la cultura de la nueva aldea, continúa así la idea de interfaz inter e intra-cultural, porque adaptarse al medio es ser una interfaz dinámica entre dos posibilidades de entender la vida y asumir una nueva cultura.
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Jake Sully desde su cultura inicial tiene la posibilidad, primero, de entender la vida de los n’avi; segundo, asimilar qué modo tiene la vida, no solo de los n’avi sino de todos, está en íntima relación con la naturaleza; y, tercero, que sus prácticas culturales y conocimientos tecnológicos pueden adaptarse a la cultura n’avi para cuidar a esta cultura de posibles amenazas de invasores no reflexivos.
La adaptación socio-cultural de un externo a una cultura, como es el caso de Jake Sully, permite crear un líder, que en el fondo es solo un intermediario que realiza una interfaz de dos concepciones de vida, pero que con su conocimiento inicial puede permitir resistir frente a la posibilidad de la dominación de otra cultura que busque hacer daño.
Se puede interpretar que Jake Sully y su filosofía de vida es como un camino a seguir, porque los seres vivos tienen la facultad de adaptarse al cambio, pese a las adversidades culturales, de idioma, de educación, de forma de organización social y de sus formas de concebir la vida.
Romper una lógica de vida de una nación o pueblo indígena mediante la violencia, de la toma de sus instituciones, es imposible de la noche a la mañana. En ese sentido, los pueblos buscan sus proyectos de vida realizando una serie de interfaces institucionales para poder convivir en un marco de relaciones sociales entre pueblos.
Si aplicamos la lógica de la interfaz de vida en el Estado Plurinacional de Bolivia bajo el principio indígena de “rotación del poder”, se pueden concebir una serie de guías y líderes que, de forma temporal y durante un ciclo, puedan generar las condiciones de convivencia compleja.
(*)Elio Condori Y. es abogado






