En su nuevo puesto como director artístico de la Academia de las Artes del Mundo (Akademie der Künste der Welt) con sede en Colonia, Max Jorge Hinderer Cruz el escritor, curador y filósofo boliviano-alemán, quiere abrazar la digitalización, oponerse a las ideologías que desprecian lo humano y ayudar a que el arte en Bolivia se reinvente a nivel institucional.
En contacto con La Razón, el que fuera director del Museo Nacional de Arte (MNA) aseguró que su nueva posición hará que el país tenga mayor incidencia dentro de la Academia con sede en Colonia. “Mi compromiso con la historia y el arte boliviano desde hace más de una década es el de crear puentes”, aseveró.
El trabajo de la Academia de las Artes del Mundo no es como el de una galería, sino es el de ser un laboratorio de pensamiento sobre el arte y la estética. Para ello reúne un consejo de miembros de todo el mundo, que también ayudan a tejer redes internacionales artísticas, de dialogo y de solidaridad.
Cada país lleva su propio paisaje institucional, educativo y artístico y se encuentra con las condiciones en que otros países manejan estos aspectos. “Se crea un intercambio de contenidos, de pensamiento y también de entender qué es posible en los diferentes contextos”, explicó Hinderer, quien espera que con esto el país pueda reinventar la forma de producir arte y cultura a nivel institucional.
Uno de los retos de Hinderer, pero también una de las razones por las que fue elegido para el puesto, será el cómo afrontar esta etapa histórica de incrementación del medio digital por la crisis del COVID-19.
“Vamos a abrazar y afirmar este desarrollo hacia la digitalización y repensar qué significa un evento digital, qué significa presentar una obra de arte de manera digital”, indicó el director artístico, quien también afirma que hay que repensar el espacio del arte dentro una situación de crisis.
Otro reto que detecta Hinderer es el del golpe al horizonte político desde la derecha, que está empujando ideologías de desprecio al ser humano con voces que se autolegitiman.
“Una institución que se llama la Academia de las Artes del Mundo creo que tiene el mandato ético de oponerse a este proceso histórico que están invocando las derechas a nivel internacional y, por el otro lado, tiene la tarea de unir los campos de la cultura y producción artística en un terreno de igualdad y respeto a la diferencia”, declaró.
Con su trabajo en el MNA cortado por la crisis política de 2019, Hinderer ahora quiere llevar a Colonia su deseo de representar el arte desde la pluralidad de las cosmovisiones y desde la pluralidad de las circunstancias y condiciones de producciones de expresiones artísticas y culturales.
“Distintas cosmovisiones y condiciones de producción van a siempre crear distintos resultados. Lo que nosotros debemos hacer es crear las condiciones para que estas distintas cosmovisiones y condiciones encuentren un lugar digno y respetable para poder desplazarse y plasmarse”, dijo el curador.
Y agregó “independiente del reconocimiento que podamos conseguir como bolivianos en el exterior, es importante entender que todo trabajo cultural es un proceso colectivo, un proceso comunitario, es por eso, que antes que nada debemos trabajar desde adentro, desde aquí en Bolivia, en fortalecer nuestras estructuras, nuestras colectividades, nuestros objetivos comunes. Todo mérito cultural es un mérito colectivo, así como todo logro mío siempre fue gracias a las personas que me apoyaron tanto en las buenas como en las malas”.







