Introducción: la sobre/excitación de la Libertadores ha pasado. Vuelve el ritmo cansino de nuestro maravilloso torneo local. Beñat no mueve el dibujo preferido por sus jugadores: 5-3-2, el que dejó aceitado Zago.
En el arco aparece Cordano; en la línea de tres zagueros están Herrera, Haquim y Sagredo; en los carriles, Hervías y Uzeda; los tres del medio son Justiniano, Melgar y Vaca; adelante un doble nueve que cae constantemente a los costados, Ronnie y Poveda.
El técnico español de Vaca Díez, José Aurelio Gay, habla en la previa que jugarán contra la altura y contra el club Bolívar. ¿Por qué consumimos tanto periodismo deportivo argentino tóxico? No estamos más de cuatro mil personas en el Siles. En la norte aparece un lindo “trapo” que dice así: “No hay locura más hermosa que amarte”.
Nudo: los del vasco Beñat salen dispuestos a liquidar el partido para luego echar siesta, un hábito saludable donde los haya. En la recta, un hincha celeste, vestido de verde, sufre un percance médico.
Los vendedores de “café caliente café” lo asisten; un bolivarista avienta aire con el plastoformo; es evacuado en camilla. Un minuto después, llega el gol de Ronnie que cuelga la pelota ante la salida del arquero Israel Peña.
Bolívar juega a media máquina, hace lo justo. Uzeda no es el mismo de los partidos vibrantes, camina la cancha. La “Academia” luce displicente, sobrando.
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Al español Hervías lo buscan; es ya una costumbre que se pelee con los laterales rivales. En la radio, David Heredia charla con Antonio Farías sobre su tango preferido.
La tarde, tediosa donde las haya, da para eso. Es “Tango negro”, el que dice así: “Miro pasar la visa y sus encantos / yo ya no siento ninguna ilusión / Yo solo miro tan solo cosas negras / Negra es la noche de mi corazón”.
Desenlace: en el descanso suena Opus con su clásico “Live is life”. Gay mete tres cambios y mueve el avispero. La entrada del colombiano Diego Cuadros anima a los suyos que tienen tres chances para empatar.
A Vaca Díez le falta creer en Vaca Díez y dejarse de discursos victimistas. El mal partido de Ramirito Vaca, abúlico donde los haya, provoca pitos en su contra. El dos a cero logra que los pandinos bajen los brazos.
Comienza una graniza infernal que pinta de blanco el verde. Ronnie aprovecha para meter el tercero (tras revisión de cuatro minutos del VAR): es el máximo artillero del campeonato; es la cuarta victoria celeste al hilo.
Post-scriptum: en el minuto 25 de la segunda parte, Haquim entrega la pelota a su arquero Cordano que recoge con la mano. El “referee” no pita indirecto. ¿Por qué los árbitros desconocen el reglamento? ¿Cómo estará el hincha infartado?
(09/04/2023)







