¿Qué herramientas tiene un niño, niña, adolescente o joven que sufre acoso por parte de una persona adulta? ¿Qué se puede hacer cuando las caricias ya no son de las buenas, como las que les da el cariño de mamá? Una posible respuesta se encuentra en el teatro.
Ante la violencia sexual es difícil luchar, reaccionar y mucho más difícil si eres niño, niña, adolescente o joven. Sería lindo pensar que no es necesario hablar de estos temas con las y los niños, pero lamentablemente en nuestro país, esta realidad choca con sus pequeños cuerpos más de lo que creemos, así lo vemos en los noticieros o salen en las estadísticas de las defensorías.
Entonces hay que ir al campo de la prevención, de la información, de la educación y finalmente de la acción. Para eso es que con Teatro Grito, gracias a una iniciativa de Ipas Bolivia, hemos creado una obra de teatro que con recursos teatrales, música pegajosa y con el uso del teatro de objetos, transmite algunos mensajes que son de vital importancia; vital porque la violencia y la violencia sexual mata a las y los niños, adolescentes y jóvenes, no solo físicamente, sino emocional y psicológicamente.

La obra Decir ‘no’, gritar y pedir ayuda sensibiliza y le dice al público que nadie puede tocarles sin su permiso, que pueden decir no, que cuando alguien dice “no” hay que entender ese significado y respetar… suena fácil, “no” es “no”, pero en la práctica pareciera que esto se hace difícil.
También muestra que cuando se sientan en peligro, cuando alguien les haga sentir mal o les quiera obligar a hacer algo que les haga sentir incómodos/as, se debe pedir ayuda a un adulto de confianza y esta persona adulta puede ser un familiar o una profesora.
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Y la obra hace que todos y todas practiquen el decir “no”, gritar y pedir ayuda, algo que muchos adultos y adultas hubieran agradecido saber cuando eran niños o niñas, para no tener que ser víctimas de un pasado que es difícil de olvidar y mucho más de exteriorizar.

Finalmente, se les informa sobre otras cosas más que pueden hacer cuando sean víctimas de violencia, porque lamentablemente en este país, uno nunca sabe, así que es mejor prevenir que lamentar.
El público de las unidades educativas a las que llegó la obra se divirtió mucho, practicaron el detenerse cuando alguien les diga no, ensayaron sus gritos y sus pedidas de ayuda, también dijeron no, aprendieron que no están solos ni solas, que hay adultos y adultas que desean que sus vidas estén llenos de días sin violencia, sin acoso, sin sentirse incómodos, incómodas, sin sentirse culpables, porque nunca es culpa de la víctima.
Cuando se recomendaba acudir a la ayuda de un adulto, se podían percibir algunas miradas cómplices entre los más jóvenes, como animándose a hacerlo. Cuando finalizaba la obra, algunas madres se nos acercaron y nos confesaron que estos temas son importantes y urgentes de abordar con las y los jóvenes. Las y los niños se fueron a sus aulas repitiendo, “decir ‘no’, gritar y pedir ayuda”.
El teatro sirvió no solo para entretener, sino para reflexionar, sensibilizar y dar algunas herramientas e información a las y los niños, adolescentes y jóvenes que saliendo del colegio se encuentran con un mundo que no es como los cuentos de hadas o las películas infantiles, y hay que educarles para enfrentar ese día a día.

Texto: Bernardo Arancibia flores
Fotos: Ipas Bolivia







