En el día de juramento de gobernadores y alcaldes, dos analistas observaron que el discurso del gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, apuntó a la confrontación con el gobierno de Luis Arce, mientras que el resto estuvo a la gestión.
“Es un discurso tremendamente político, casi integralmente político donde aquellas cuestiones de promesa electoral son de forma, de adorno porque lo central está basado netamente en la confrontación política”, afirmó la politóloga Susana Bejarano sobre el discurso de Camacho, quien en noviembre 2019 desempeñó un rol importante en la renuncia del expresidente Evo Morales.
Según Bejarano, Camacho comparó el modelo económico nacional con el cruceño y advirtió que las palabras del excívico cruceño deben ser una “alerta” para el gobierno debido a que posiciona temas como el censo y el pacto fiscal como “ejes de lucha para el federalismo”.
Al respecto, el exasambleísta departamental y analista político Edwin Herrera sostuvo: “Y claro, Luis Fernando Camacho con su discurso trata de agarrar el estandarte del conservadurismo de nuestro país”.
Nueve gobernadores y 339 alcaldes juraron al cargo este lunes tras haber vencido en las elecciones subnacionales de marzo o de abril, donde cuatro regiones fueron a un balotaje para elegir a sus gobernadores.
De acuerdo con Bejarano, el discurso de otros gobernadores, a diferencia de Camacho, estuvo orientado a recordar las promesas hechas en la campaña y a consolidar la gestión que se viene. “Hablar de la gestión, si bien es prematuro, los liderazgos de oposición deberán trabajar en relación a cumplir con las promesas, hoy estamos en una compleja situación económica cómo los alcaldes y gobernadores lleven esta crisis, más allá del discurso político”.
Herrera sostuvo que a diferencia de Camacho, el alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, tuvo más cautela debido a su experiencia política. “Dedicará este primer tramo a hacer gestión municipal”.
En el caso de Eva Copa, según Herrera, la flamante alcaldesa de El Alto debe apuntar a futuro a la autogestión y a reordenar la ciudad.
“Eva Copa está consciente de que no tiene ni el financiamiento ni las posibilidades económicas para hacer grande a El Alto, yo creo que va a apuntar a poner orden y a trabajar en la parte de la base…Y tal vez en una segunda gestión puede conseguir que El Alto por primera vez se autogestione, que no dependa de un partido porque El Alto lo que hizo es apostar a liderazgos y partidos, primero el MIR, luego Condepa, luego el MAS, UN y ahora Jallalla. La veo con deseos de querer poner orden en El Alto”, destacó.
Bejarano advirtió que si Copa logra una gestión medianamente tranquila “pues tiene perspectiva”. “Vamos a tener que esperar un poco para ver cómo responde Copa porque ahora le tocará gestionar un municipio tremendamente complejo (…) En la medida que Copa logre resolver los problemas de El Alto se puede perfilar algo.







