Días después de que hasta 10.000 personas cruzaran de Marruecos a Ceuta, las autoridades del enclave norafricano español se preguntan qué hacer con cientos de niños marroquíes, desorientados y alejados de sus padres.
«No estamos en disposición aún de decir cuántas personas entraron en Ceuta. Se estima que fueron entre 8.000 y 10.000, y parece que 6.600 han regresado a Marruecos», la mayoría expulsados por la policía española, dijo el viernes la vicepresidenta de la ciudad española, Mabel Deu.
La mayoría de esos migrantes llegaron a nado, y otros en embarcaciones hinchables. Fuentes del gobierno apuntan a que dentro del total había 1.500 menores de edad.
El viernes, Ceuta tenía 438 niños y adolescentes a su cuidado en dos centros, y estaba ya preparando un tercero, detalló Mabel Deu, reconociendo que había aún «bastantes cientos de personas deambulando» por la ciudad.
Los menores registrados en esos centros están alimentados y vestidos, y pueden quedarse en ellos tras ser sometidos a un test de covid-19.
Pero muchos otros están durmiendo al raso en parques y portales de edificios, sin dinero y hambrientos.
Muchos vinieron solos y otros cruzaron la frontera con amigos o hermanos mayores. En su gran mayoría son muchachos, adolescentes o de veintipocos años.
«Cuentan que venían a Ceuta de excursión», a «ver un partido de fútbol con Cristiano Ronaldo», añadió Deu, quien acusó a las autoridades de Marruecos de orquestar en perjuicio de sus propios niños «una manipulación agresiva», a fin de que afluyeran al enclave.
(22/05/2021)






