El centrista Yair Lapid, exestrella de la televisión israelí, ha ganado credibilidad desde que se lanzó a la política hasta el punto de llegar a ser el principal rival del primer ministro saliente, Benjamin Netanyahu, y estar a punto de sacarlo del poder.
Cuando en 2012 este periodista estrella abandonó los platós de televisión para lanzar su partido Yesh Atid («Hay un futuro»), sus detractores le reprocharon que jugaba con su imagen de galán de cine para seducir a la clase media.
Casi 10 años después, Lapid sigue ahí y ha tomado las riendas de la oposición, que el domingo obtuvo el apoyo del líder de la derecha radical, Naftali Bennett, con vistas a la formación de un nuevo gobierno. Con este apoyo, Lapid está cerca de su meta: expulsar del poder a Netanyahu, primer ministro que más ha estado en el cargo en la historia de Israel y acusado de corrupción en una serie de casos.
Durante las elecciones legislativas de marzo de 2020, Lapid integró su partido en la coalición centrista «Azul-Blanco» del general Benny Gantz. Pero cuando Gantz llegó a un acuerdo para formar un gobierno con «Bibi», sobrenombre de Netanyahu, Lapid hizo las maletas.
«Le dije a (Gantz) ‘ya he trabajado con Netanyahu (…) y no te dejará poner las manos en el volante'», contó Lapid hace unos meses a la AFP.
«Gantz me dijo: ‘confiamos en él, ha cambiado’. Y le respondí ‘el hombre tiene 71 años, no va cambiar’. Y desgraciadamente para el país, yo tenía razón», agregó Lapid, ministro de Finanzas durante 20 meses (2013-2014) en un gobierno de Netanyahu.
En las legislativas del 23 de marzo, la formación centrista de Lapid alcanzó la segunda posición, con 17 diputados, detrás del Likud (derecha) de Netanyahu.
(31/05/2021)






