ENTREVISTA
El economista boliviano Gabriel Loza Tellería presentó el jueves su libro Más allá del PIB: el otro desarrollo. En el mismo plantea un análisis sobre las formas de conceptualizar y comprender la naturaleza y fines de la actividad económica humana. Existe un modo, un modelo tradicional, centrado en los resultados del Producto Interno Bruto (PIB), versus otro distinto que se enfoca en el decrecimiento, la economía ecológica, el bien común, la gente y sus cuidados.
El tema que aborda Loza es harto complejo, rico en aristas y posibilidades, denso y en extremo necesario. Conversamos con el autor para conocer más de sus ideas y planteamientos.
—¿Cuáles son las principales conclusiones de su libro ‘Más allá del PIB: el otro desarrollo’?
—La narrativa convencional presenta una obsesión por el crecimiento y los modelos económicos, se centra en el PIB como el barómetro del bienestar, sin preocuparse del ¿para qué? y del ¿para quién del crecimiento? El PIB se convirtió en el indicador del éxito económico y del bienestar y las teorías del crecimiento se centraron en la maximización del producto con base en modelos centrados en la inversión (keynesianos) y la tecnología como fuente del crecimiento de largo plazo.
Se olvidó el “factor tierra” como espacio finito y agotable, subestimando sistemáticamente el riesgo climático y valorando al trabajo solo al sesgado por las habilidades de los más educados, sin preocuparse de la precarización del trabajo. La narrativa del otro desarrollo, centrada en el Buen Vivir o Vivir Bien para la satisfacción de las necesidades materiales e inmateriales en armonía con la Madre Naturaleza y la comunidad territorio, cuestiona la maximización del PIB, a costa de la naturaleza y el trabajo, con el fin de alcanzar una sociedad consumista y tecnológica.

—¿Cuál fue su principal motivación para escribir el libro?
—La preocupación ya no por el futuro sino por el presente de mis nietos, que están en un mundo tan inmerso en el cambio tecnológico como fin por sí mismo, olvidándose del bienestar de la gente y que va ya no hacia un deterioro del medio ambiente, sino a una catástrofe climática. La motivación por entender el PIB como un indicador más de un conjunto de indicadores del bienestar, que es pluridimensional y que pone énfasis en la equidad del ingreso, digital y género, en la satisfacción del trabajo, en los cuidados de la gente y especialmente en armonía con la Madre Naturaleza.
—¿Cuál fue la estrategia metodológica que utilizó?
—El método de investigación es generalmente diferente al método de exposición, pero lo que hice es abordar la temática del “desarrollo”, de los determinantes del crecimiento económico, empezando por el principio. Es decir, en releer el pensamiento de los clásicos como Adam Smith, Ricardo, Marx en forma paralela al surgimiento de la primera y segunda revolución industrial, donde se dan los saltos en el crecimiento del ingreso per cápita de la principal potencia como era Inglaterra. Después, analizo secuencialmente la revolución neoclásica, icono del neoliberalismo, que paradójicamente se basó en la consigna de Marshall de que natura non salta en pleno cambio tecnológico de la máquina a vapor y los transportes. Seguidamente, investigo, en plena tercera revolución industrial, la primera generación del desarrollo después de los años 30 con el modelo keynesiano de Harrod- Domar, seguido del modelo neoclásico del residuo de Solow (1956) con la tecnología como variable exógena y, posteriormente, con la segunda generación del desarrollo con la tecnología como variable endógena, con el modelo de Romer (1986). Posteriormente, bajo el surgimiento de la cuarta revolución tecnológica, entro a las grandes interrogantes: el retorno del estancamiento secular, el fin de la ideología del desarrollo y los límites de la tecnología. Una vez presentado lo que llamaría el marco teórico del crecimiento, recién entro a los conceptos de desarrollo sostenible y humano con indicadores de bienestar que van más allá del PIB al incorporar al ser humano y a la naturaleza. Seguidamente examino la narrativa del “otro desarrollo”, nacida en el Norte con el enfoque del decrecimiento, la economía ecológica, de los bienes comunes y el cuidado para trascender y terminar en el Sur con la propuesta del Buen Vivir en Ecuador y la experiencia concreta del Convivir Bien en Bolivia y una referencia a la propuesta de la Constitución chilena, que fue rechazada en plebiscito.
—Una cuestión que parece estar implícita en el planteamiento del libro es una crítica a la teoría del valor tradicionalmente aceptada. Si esto es así, ¿cuáles son las variables más relevantes que deben incorporarse en la consideración sobre el valor de las cosas?
—Como dice Mariana Mazzucato (Misión Economía), la teoría microeconómica habla de la “función de producción”, que explica cómo se “crea el valor dentro de la empresa” mediante una combinación de capital, conocimiento, mano de obra y la tecnología. A nivel macroeconómico, los modelos utilizan una “función de producción agregada” (que es una extensión de la función producción microeconómica), que explica cómo se crea el valor en la economía nacional con énfasis en el capital, la tecnología y el capital humano. La tierra, inicialmente reconocida como factor, fue ignorada. Por lo tanto, el espacio y el crecimiento es ilimitado gracias a la tecnología. Sin embargo, los recursos naturales son muy limitados y además gastamos mucho más de los recursos del planeta de los que podemos regenerar, provocando un “déficit ecológico” insostenible. Los alimentos se producen más, pero son desperdiciados (una sexta parte a nivel mundial) y pésimamente distribuidos surgiendo las grandes hambrunas en los países “pobres” en medio de la supuesta abundancia. El trabajo ha sido prácticamente excluido de la función de producción, salvo el trabajo altamente calificado y se ha convertido en la variable de ajuste del cambio tecnológico. Y por supuesto, no lo digo yo puesto que lo dice Mazzucato, “ignora el importantísimo papel del Gobierno en la creación del valor”.
—¿Cómo se desarrolla la propuesta de un nuevo paradigma de desarrollo en el campo axiológico?
—La axiología es una rama de la filosofía que estudia los valores. Existe en el ámbito académico un olvido en los textos de la metodología de los economistas clásicos y de su formación integral, puesto que entraban en forma natural al campo de la filosofía y la historia con una visión interdisciplinaria. Para Keynes, el economista debía ser “matemático, historiador, estadista y filósofo en algún grado”. El logro del bienestar pluridimensional entraña valores más allá de una simple medición basada en preferencias individuales, como hace la economía convencional. Lo mismo con los valores como la equidad, la reciprocidad, la solidaridad, por ejemplo. La tendencia actual es de analizar las series de tiempo de bases de datos sobre 200 países y sacar casi las mismas conclusiones de los hechos estilizados, que parten, sin asomo de su historia, cultura y sus cosmovisiones, con un desprecio a conceptos como el Buen Vivir o el Convivir Bien, que no caen dentro del ámbito de la economía positiva puesto que corresponderían a otras disciplinas como la antropología. No hay “expertos en desarrollo”, puesto que cada experiencia es irreproducible, depende del espacio y tiempo histórico de cada país. Por último, debería ponerse límites a la tecnología, al control del grupo de empresas tecnológicas que está controlando ya el presente. El Estado debería estar más abocado al control de la tecnología digital y a evitar el desastre climático.
—¿Qué recomendaciones podría considerar para el país a partir de las ideas del libro?
—El Plan Nacional de Desarrollo Económico Social (2006-2010) y la Constitución Política del Estado son expresiones económicas y políticas de la búsqueda del otro desarrollo en el Sur, donde se fusionó con las cosmovisiones originarias y se formalizó con el Convivir Bien, que expresa no solo la satisfacción de las necesidades materiales e inmateriales, sino el requisito previo de armonía con la comunidad y la naturaleza. No obstante, los intentos de llevar a la gestión pública no han sido fáciles, siendo difícil, por una parte, conciliar el crecimiento necesario para enfrentar la pobreza y la desigualdad en armonía con la naturaleza en un contexto donde es casi imposible cambiar el modelo extractivista por otro modelo que no dependa de los recursos naturales no renovables. Por otra parte, está la contradicción clásica entre la maximización del beneficio individual, resultante de la dinámica de la acumulación del capital, con los principios de reciprocidad, solidaridad y equidad y, en especial, con el principio de respetar la naturaleza, como sucede con los cooperativistas mineros en el caso del oro, que es el nuevo grupo económico emergente. El Vivir Bien en el caso boliviano ha derivado en un modelo heterodoxo que, si bien concilia crecimiento con redistribución, no logró hacer lo mismo con la naturaleza y se ha centrado en la empresa pública más que en la organización comunitaria.
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PERFIL
Nombre: Gabriel Loza Tellería
Profesión: Economista y máster en Administración de Empresas.
Trayectoria
Loza fue presidente del Banco Central de Bolivia, Ministro de Planificación del Desarrollo y Director de la Unidad de Análisis de Políticas Económicas y Sociales (UDAPE). Fue funcionario Internacional de la Comunidad Andina. Ejerció como consultor de organismos internacionales como PNUD, OIT, FONPLATA, y también en nacionales como el Centro de Investigaciones Sociales y en Cies- Econométrica. Fue docente de Economía Internacional en la Academia Diplomática Plurinacional, y de Posgrado en el CIDES. Publicó en revistas de la CEPAL, CEMLA, y en el BIS Review. Es autor de los libros Bolivia. El Modelo de Economía Plural, Breve Reseña de la Historia Monetaria de Bolivia, El shock externo de 2015: Efectos y medidas antishock y, recientemente, Más allá del PIB: el otro desarrollo.
Gabriel Loza Tellería: El economista habló sobre su último libro ‘Más allá del PIB: el otro desarrollo’. Abordo detalles específicos y las conclusiones del texto. Compartió también sus motivaciones para escribirlo y la estrategia metodológica que utilizó. Enfatizó, además, las variables sobre el valor de las cosas y el paradigma de desarrollo en el campo axiológico. Finalmente, señaló recomendaciones para el país a partir de las ideas del libro.







