Según las autoridades de Kenia, aumentan a más 300 los cadáveres hallados en terrenos de una secta cristiana en el norte del país.
La cifra oficial de cuerpos exhumados en una zona boscosa de Shakahola alcanza a 303. Un suceso que desató una oleada de críticas y derivó en la detención del líder del grupo, Paul Mackenzie, que podría llegar a ser imputado por cargos de terrorismo.
La Policía de la región Costa ha localizado este martes los cuerpos de otras 19 personas después de que las autoridades hayan llevado a cabo una nueva batida para dar con los restos de más fieles, de acuerdo con informaciones del periódico keniano ‘The Nation‘.
Por otro lado, la comisionada de la Policía regional, Rhoda Onyancha, informó que las autoridades lograron rescatar ya a 95 personas, si bien aún se estima que otras más de 610 puedan estar desparecidas. Los operativos de exhumación siguen aún en marcha.
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Secta
El ministro del Interior, Kithure Kindiki, visitó la región para supervisar la reanudación de las exhumaciones y describió el suceso como un crimen organizado. «Me temo que hay muchas tumbas (…) El proceso está lejos de terminar», lamentó el funcionario.
Los principales líderes de la secta, encabezada por Mackenzie, instaron a los adeptos a practicar el ayuno hasta la muerte bajo la promesa de que se encontrarán con Jesucristo en una nueva vida. El presidente de Kenia, William Ruto, ha descrito a Mackenzie como un «terrible criminal».
El Gobierno de Kenia anunció a principios de junio de que convertirá el bosque de Shakajola en un «memorial nacional» para las víctimas. «Un lugar de recuerdo para que los kenianos y el mundo no olviden lo que pasó aquí», manifestó entonces el ministro Kindki.
(13/06/2023)







