Un hombre fue condenado a 17 años de cárcel en Venezuela por secuestrar a una mujer y someterla a abusos sexuales durante más de tres décadas, informó este viernes la Fiscalía.
Arrestado en enero de 2020, Matías Salazar deberá cumplir una «pena de 17 años y dos meses de prisión» por «violencia sexual, amenaza y violencia psicológica», publicó en Twitter el fiscal general, Tarek William Saab.
El caso, que conmocionó a este país caribeño, se conoció luego de que una mujer identificada como Morella León huyera del departamento donde estuvo cautiva por 31 años en una población próxima a la ciudad de Maracay (estado de Aragua, norte).
León era forzada a tener relaciones sexuales a cambio de agua y alimentos, según reportes de la prensa local.
La condena en la cárcel de apenas de 17 años, es casi la mitad de las tres décadas en que estuvo en cautiverio la mujer en Venezuela.
El hombre «mantuvo en cautiverio para así abusar sexualmente a una de sus víctimas por más de 30 años», subrayó Saab.
Otra mujer, que por 23 años mantuvo una relación con Salazar y de quien tuvo una hijalo denunció poco después del escape de Morella León por violencia psicológica y solicitó una orden de alejamiento, de acuerdo con los medios de comunicación locales, que en su momento reportaron que ella también fue víctima de secuestro.
El fiscal Saab no menciona ese caso para la presente condena.
Además, Salazar estaba casado, pero su esposa negó a la prensa que sufriera abusos.
Abusador que recibió 17 años de cárcel tras torturar tres décadas a su víctima en Venezuela, tiene similitudes con otros casos.
Lo ocurrido recuerda casos como el de Pedro Vallejos en Argentina y Josef Fritzl en Austria.
Vallejos fue detenido en 2009 por la violación de tres hijas durante más de 15 años de secuestro y tres de los siete hijos fruto de esos abusos, en la provincia argentina de Corrientes.
Fritzl fue sentenciado ese mismo año a cárcel de por vida por el asesinato de uno de los siete hijos-nietos que tuvo con su hija, a la que mantuvo cautiva en un sótano en su casa en Amstetten entre 1984 y 2008. Fue apodado como ‘El Monstruo de Amstetten’.
También puedes leer: Reunión en Santiago sobre protección de la Antártida acaba sin acuerdo







