Sala de Prensa
Cuna de innumerables líderes políticos, la Juventud Comunista de Bolivia (JCB), o simplemente la Jota, marcó a varias generaciones con la impronta de las ideas marxistas y leninistas en el país. En diversos momentos de su historia le tocó jugar roles protagónicos, como por ejemplo cuando Ernesto “Che” Guevara llegó al país. Conversamos con Celeste Chávez Murillo, joven militante y secretaria general de la organización.
La joven lideresa cuenta los orígenes de la Jota. “Se fundó un 27 de junio de 1953, como una necesidad del momento político y social que atravesaba el país. A lo largo de los años ha sido un actor vivo de los sucesos revolucionarios desde las dictaduras de René Barrientos, Hugo Banzer, Luis García Meza y hasta la actualidad. Nuestra historia está llena de altibajos. Muchos de nuestros camaradas murieron en el proceso de acompañar a una idea revolucionaria, aun así, queda este legado de continuar firmes en la lucha, como jóvenes”.
En cuanto a la situación actual de la JCB, Chávez señala que actualmente la misma “se encuentra en un proceso de reestructuración y reorganización a nivel nacional. Se tiene la perspectiva de dar más fuerza a los comités regionales que están funcionando y acercarnos más a los jóvenes estudiantes y trabajadores. Ciertamente afrontamos un reto grande, que es revivir y reforzar la llama de la revolución en las mentes jóvenes. Sabemos que hay jóvenes comunistas en las fábricas, en las minas, universidades, institutos superiores y colegios”.
Con todo, es justo hacer una valoración retrospectiva, sobre todo en lo que hace a los planteamientos medulares que dieron origen a la Jota y que sustentaron su legitimación en sus primeros días. Décadas después y con la caída del muro de Berlín de por medio, la secretaria general explica la situación. “Actualmente la sociedad ha evolucionado al igual que la forma de la lucha de clases y el desarrollo de los medios de producción. Como Jota nos mantenemos en debate y construcción permanente para reflejar los cambios de la sociedad bajo la línea ideológica partidaria, recogiendo las demandas juveniles en aspectos económicos, sociales y políticos”, afirma.
Muchos cuadros de la histórica Jota terminaron defendiendo posiciones absolutamente contrarias a los planteamientos de izquierda que enarboló originalmente. Al respecto Chávez comenta que “este suceso no ha ocurrido solamente en la Jota o el Partidos Comunista, hay personas que no han fortalecido su posición revolucionaria y han preferido elegir su posición de clase. Para estar en la Jota o ser militante, se asume la posición de clase de los trabajadores, los desposeídos y del movimiento popular en su conjunto. Si no se tiene la convicción y claridad suficiente aparecen este tipo de desviaciones”.
Volviendo a la cuestión ideológica y el paso de los años, la lideresa de la Juventud Comunista de Bolivia afirma que “las teorías políticas y sociales en torno al marxismo y al leninismo están vigentes. Si bien puede existir un desgaste del discurso, tanto de derecha como de izquierda, el problema está en la concepción y el avance de un pensamiento individualista y un vaciamiento ideológico que ha ido primando desde hace muchos años. Las formas de explotación se han transformado y han evolucionado a la par de la historia, actualmente la sociedad es mucho más inestable en todos los sentidos. Hay que comprender que la reproducción del capital sigue vigente en tanto a la explotación de los trabajadores y la generación de plusvalía, pero reflexionar sobre el posicionamiento también de más minorías y, en el caso práctico de nuestro país, la situación del campesino y de los pueblos indígenas que también representan como se muestra la opresión en todas sus versiones”.
La Jota enfrenta, como el mundo entero, un nuevo conjunto de retos en tiempos de enormes transformaciones. “En diferentes ámbitos hay una serie de desafíos que se afrontan. Por un lado, la precariedad laboral, ya que sí bien existe a nivel macroeconómico un crecimiento significativo en la economía nacional, el trabajo aún es escaso y las condiciones laborales también son frágiles. Jóvenes profesionales, trabajadores, obreros y campesinos nos enfrentamos a una inestabilidad e incertidumbre permanente al nivel de no poder visualizar un plan a largo plazo porque no hay condiciones laborales que lo permitan. Esta es y será una demanda permanente para nosotros. En lo político, hay bastante por hacer. Generar espacios de conciencia, formación y acción en torno a un objetivo claro y común, dado que la falta de concepción de la organización llega a ser crucial en este momento, se necesita generar una plataforma que tenga una línea política de guía para aglutinar a la izquierda en general”.
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La cuestión de género merece una consideración particular. Al respecto, la representante de la Jota indica que “la situación de explotación de las mujeres por su condición de mujeres, que es una lucha apropiada por la derecha cuando le conviene, sin embrago, somos conscientes de la importancia que tiene el tema de la mujer desde una perspectiva de clase. Estamos comprometidos e impulsando a la lucha de la mujer como una lucha legítima para los comunistas que forma parte de la justicia social. Finalmente. En las condiciones actuales acogemos y no negaremos las demandas primordiales de aquellos sectores y grupos oprimidos que alzan la voz por sus derechos, como a los pueblos indígenas, campesinos, la comunidad LGBT Q+, la situación de los migrantes expulsados por la pobreza y otros”.
¿Qué viene en adelante para la Jota? Chávez responde con decisión que, mirando al futuro, “se viene una serie de retos y desafíos: poder rearticular y fortalecer la organización a nivel nacional, reforzar y retomar la formación política marxista leninista, ser partícipe de las actividades sociales, políticas y económicas que demande el país, luchar contra toda forma intento de fraccionalismo dentro de nuestras filas, acercarse a activar en las calles junto al pueblo que es el lugar que hemos elegido. Estando permanente en una lucha incesante en contra del capitalismo salvaje, el imperialismo y frenar el avance del fascismo que pretende comerse al mundo. Por último, conquistar mayores oportunidades para los jóvenes en todos los estamentos, salud educación, trabajo, cultura, acceso a la vivienda y los demás temas estructurales que nos competen”.
(*)Pablo Deheza es editor de Animal Político







