Australia inauguró su Mundial Femenino el jueves con triunfo ante Irlanda (1-0), en el primer torneo mayor de fútbol para mujeres celebrado en dos países.
A primera hora, Nueva Zelanda, la otra anfitriona venció a Noruega (1-0), en Auckland.
Luego, la acción se desplazó posteriormente a Sídney, donde Australia logró sus primeras unidades ante 75.784 espectadores, señal del interés en este torneo que apunta a ser el más seguido y rentable en la historia del fútbol femenino.
Australia, décima en el ranking mundial, llegó con expectativas de avanzar de la fase inicial.
Las ‘Matildas’ fueron más persistentes en el ataque y control del balón durante la primera parte, en que las irlandesas plantearon un cerrojo defensivo con rápidos contragolpes.
El esquema rindió frutos en los primeros 45 minutos para Irlanda, debutantes en un Mundial Femenino mayor, mientras Australia acusó la ausencia de su delantera emblemática Sam Kerr, aquejada de una lesión de pantorrilla.
La defensa Steph Catley rompió el cerrojo mediante lanzamiento de penal al minuto 52, luego de que la atacante Hayley Raso fuera derribada.
Irlanda modificó su disposición en los últimos 20 minutos, adelantando líneas en busca del empate, y logró poner en aprietos a la zaga australiana.
El partido terminó con Australia cuidando la ventaja mínima en el marcador ante las arremetidas irlandesas.
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RÉCORD DE ASISTENCIA
El torneo binacional va camino de batir récords de asistencia.
Las autoridades de la FIFA aseguran que ya vendieron 1.375.000 boletos, más que en todo el Mundial de Francia-2019.
Sin embargo, todo indica que el grueso de esas entradas se vendió en Australia y en mucho menor medida en Nueva Zelanda.
“El único mensaje que quiero dar es aprovechen el momento, siéntanse orgullosos de lo que han logrado aquí en Nueva Zelanda, en Australia”, declaró el presidente de FIFA Gianni Infantino.
La Copa del Mundo ampliada también mejoró el premio en efectivo, con 30.000 dólares para cada jugadora participante.
Para el entrenador de España, Jorge Vilda, el Mundial de Australia y Nueva Zelanda marca una evolución del fútbol femenino hacia un mayor profesionalismo.
“Cada Mundial y todos los Mundiales que vengan van a estar más igualados, porque la gente se prepara mejor, la distancia de las grandes selecciones es más corta, las jugadoras están cada vez más en la profesionalización”, aseguró Vilda.






