Representantes de la UE y del Fondo Monetario Internacional arribaron ayer a un acuerdo que estipula la liberación de 110.000 millones de euros ($us 145.000 millones) para la reestructuración financiera de Grecia. Por su parte, en Atenas se diseña un plan de ahorro nacional.
Los ministros de Finanzas de los 16 países que comparten el euro, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), han acordado activar un programa de rescate financiero de Grecia que aportará a Atenas 110.000 millones de euros en tres años, de los que 80.000 millones procederán de los países de la eurozona.
En este primer año de aplicación del plan, Grecia podrá recibir hasta 30.000 millones de sus socios. España contribuirá al conjunto con 9.792 millones, de los que 3.672 millones serán liberados en 2010. Los desembolsos se empezarán a hacer efectivos antes del próximo 19 de mayo, cuando Grecia deberá hacer frente a sus primeras
obligaciones de pagos.
Después de casi tres meses de dar largas al plan de ayuda, ha sido precisamente esta urgencia de calendario y la constatación por los ministros, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo de que «el acceso de Grecia a los mercados no es suficiente y que proporcionarle préstamos garantiza la estabilidad de la zona euro en su conjunto».
Esto ha llevado a todos los asistentes, a la reunión de urgencia en Bruselas, a la unánime decisión de poner marcha el mecanismo de apoyo al Gobierno heleno mediante créditos bilaterales que administrará la Comisión.
El trabajo para cerrar las condiciones se ha hecho a lo largo de toda esta semana en Atenas, con intensas negociaciones que han desembocado en un drástico programa de ajuste pactado con el Ejecutivo de Yorgos Papandreu.
Dicho plan, a juicio de los socios del Eurogrupo, es «capaz de estabilizar la situación fiscal y económica y responder de forma decisiva a los desafíos fiscales y estructurales de la economía griega», según la declaración leída por Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, al finalizar la reunión.
«En el contexto de un programa conjunto trianual con el FMI, el paquete financiero dispondrá de 110.000 millones para ayudar a Grecia a cumplir con sus necesidades de financiación, a las que los Estados de la eurozona están dispuestos a contribuir con 80.000 millones. De los 30.000 millones en el primer año», ha proseguido Juncker. «El primer desembolso será hecho efectivo antes de que cumplan las obligaciones de pagos de Grecia del 19 de mayo».
APOYO. En las últimas jornadas se ha venido especulando con que, con independencia de lo que se decidiera, Grecia acabará para no devolver parte de la ayuda que va a recibir. Interrogado directamente sobre si Atenas pagará los préstamos, el ministro griego de Finanzas, Yorgos Papaconstantinu, ha respondido: «Sí. Hemos demostrado en estos meses que Grecia es capaz de hacer lo que tiene que hacer. El Gobierno hará todo lo que se necesario para responder de sus obligaciones».
El plan de socorro está supeditado a un durísimo plan de reajuste cuyo cumplimiento la Comisión Europea revisará trimestralmente, antes de liberar los pagos con vistas a las obligaciones contraídas para el siguiente trimestre. Tanto Papaconstantinu como Juncker han negado que ello supusiera colocar a Atenas bajo tutela.
En Alemania, la canciller Merkel ha prometido trabajar con intensidad sobre el tema para que el plan sea aprobado cuanto antes por el parlamento. De esta manera Berlín contribuirá con unos 22.000 millones de los 80.000 millones de euros comprometidos.
El viernes se reunirán
El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha convocado a los jefes de Estado del euro a una cumbre el viernes.
Juncker dejó claro que la cumbre no volverá a discutir sobre lo ya acordado. Los 110.00 millones y las condiciones para su liberación son incuestionables.
Atenas recorta salarios y elevará impuestos
Los griegos deberán afrontar drásticos recortes en el próximo trienio, según el plan de austeridad dado a conocer ayer. Se prevé ahorrar unos 30.000 millones de euros (unos 40 mil millones de dólares) para sanear las arcas públicas. Entre las medidas acordadas entre el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo se incluyen acciones administrativas y financieras.
La reducción del déficit nacional prevé que los números rojos en las cuentas públicas pasen del actual 13,6% del PIB al 8,1% en 2010 y, de forma paulatina, lleguen al 2,6% en 2014. Los salarios de los empleados públicos se congelarán durante al menos tres años y se eliminará la decimotercera y decimocuarta paga para aquellos que ganen más de 3.000 euros (unos 4.000 dólares). Se reducirán los «extras» salariales.
Los jubilados perderán la decimotercera y decimocuarta paga, si sus pensiones superan los 2.500 euros mensuales. Habrá un nuevo cálculo para las pensiones, relacionado con toda la vida laboral del trabajador. Entre las medidas impositivas se aumentará el IVA en dos puntos adicionales hasta el 23%. Además, se incrementarán los impuestos sobre tabaco, alcohol y combustibles y se creará un impuesto especial a las empresas con grandes beneficios, además de medidas impositivas a compañías relacionadas con el azar, los productos de lujo y la propiedad inmobiliaria.
También se realizarán acciones de liberalización del mercado laboral y privatizaciones.






