La remolacha, el perejil y otros vegetales que doña Herminia Castillo pretendía vender en el norte paceño se pudrieron. Hace seis días que está en El Choro, a 120 km de La Paz, junto a cientos de personas impedidas de seguir su viaje debido al bloqueo.
La afectada había abordado un bus de la empresa Vaca Díez con la idea de llevar a comercializar dicha mercadería, procedente de los valles de Cochabamba, una vez que llegue a su destino, pero la medida de protesta se lo impidió. «Me presto plata (dinero), ahora no sé qué hacer porque tengo deudas, sólo gano de vender verduras», contó a La Razón con lágrimas.
Cerca de doña Herminia, otra comerciante, sentada en la parte trasera de un bus, intenta vender parte de una carga de uva que aún no se malogró por efecto del calor que, según ella, supera los 30 grados al mediodía.
Las pérdidas económicas que sufrirá representan una angustia, aunque no mayor que la de ver a sus dos hijos, uno de 7 y otro de 2 años, padecer de hambre y sed. «Tienen sed, me piden comida y no sé qué darles».
Así, mientras cientos de personas, sin alimento ni dinero, siguen atrapadas entre los puntos de bloqueo en la ruta La Paz-Caranavi, el Gobierno y los dirigentes de la región no se ponen de acuerdo en la suspensión de la medida que ya lleva ocho días.
Una comisión de las organizaciones de la provincia se reunió ayer en La Paz con autoridades del Ejecutivo sin que se haya resuelto el problema originado por la demanda de una planta de cítricos. El Gobierno exige que se suspenda la protesta para negociar, pero en la región insisten en el bloqueo hasta que se decida dónde se instalará la procesador.
Entre los afectados están embarazadas y niños lactantes, y no hay dónde comprar alimentos como leche. «No nos quieren vender ni en El Choro y menos en Challa. Nosotros no les hemos hecho nada y nos ponen en esta situación», se quejó una persona.
La falta de alimento obligó a muchos a sacar los productos que pretendían comercializar y hacer una olla común. Ausberto Mercado, transportista, dijo que son al menos 500 personas, en El Choro, las que esperan una solución al problema. «Cada día dicen que va a haber solución, por eso nos quedamos, no podemos volver».
Las pérdidas que más se lamentan son las de productos agrícolas, como la verdura y la fruta. El calor y la humedad contribuyeron a que grandes cargas de dos a cinco toneladas por camión se echen a perder antes de llegar a centros de abasto del norte paceño, además de Rurrenabaque, Guayanamerín y Cobija. Otro grupo lamenta la pérdida de carne de res y la muerte de pollos de granja.»Yo estaba llevando 500 pollos de los cuales murieron 50 por la falta de alimento», denunció Marcelo Liendo, transportista que tiene como destino Alto Beni.
En la zona hay personas con problemas de salud. Una mujer de 25 años contó que tiene que ir al hospital de Caranavi para un tratamiento de piel por problema de hongos. «Vengo de Challa y el único hospital que hay en la zona está allá», explicó.
Consultado sobre la situación de los afectados, el viceministro de Régimen Interior, Gustavo Torrico, señaló ayer en la tarde, «es un tema de ellos, productores y choferes. Si los mismos son los que bloquean en un punto».
Surco pide garantías
Luego de que las oficinas de su flota fueron tomadas en Caranavi, el senador masista Fidel Surco pidió garantías al Gobierno. Más tarde se vio a policías en su empresa de Villa Fátima. No fue igual cuando el ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas pidió ayuda tras la toma de su casa.
20 cisternas de gasolina no llegan al norte paceño
La provisión de gasolina y otros combustibles a Alto Beni y Caranavi está interrumpida debido a que al menos 20 cisternas no pueden llegar a sus destinos.
Los transportistas señalan que de acuerdo con sus hojas de ruta debían hacer llegar entre 1.000 a 2.000 litros de gasolina hasta el 1 de mayo. Algunos que tienen destinos más lejanos tienen las horas contadas para cumplir con la fecha límite que se contempla en sus hojas de ruta.
«Si no llegamos en la fecha prevista nos cobran multa y perdemos nuestros viáticos», explicó uno de los afectados.
Afirman que por día tienen 40 bolivianos para su alimentación. «De este dinero ya no tenemos nada. Lo peor es que el precio de la comida ha aumentado».
Los transportistas de cisternas hicieron su parada obligada en Challa, una población intermedia entre Santa Bárbara y El Choro, a una hora y media de Caranavi.
A este problema se suma la falta de abastecimiento de combustibles. Desde mediados de la semana anterior, se reportó desde la capital de la provincia que comenzó a escasear el GLP (Gas Licuado de Petróleo), que casi no se encuentra diesel y la gasolina.






