Una prueba de guantelete (pólvora en la mano) y la trayectoria de los disparos, apuntan a que el teniente de Policía Dagner Paz fue una de las personas que habría ejecutado a los guardaespaldas del desaparecido William Rosales Suárez, informó el abogado de la familia del plagiado, Denver Pedraza.
Tres serbios y tres bolivianos fueron eliminados el viernes en un operativo en San Ramón, en el que se secuestró a Rosales. Las víctimas fueron maniatadas, y luego ejecutadas, dentro de un vehículo, con disparos de armas de fuego en la cabeza y otras partes del cuerpo.
El colombiano Jahir Repizo Rengifo, sobreviviente del operativo delictivo, reconoció a Paz en un desfile identificativo, como parte de los sicarios. El acusado se presentó a declarar ante la Fiscalía y, poco después, fue aprehendido.
Un estudio de balística determinó que parte de los disparos en el hecho delictivo fueron de izquierda a derecha, por lo que se maneja la hipótesis de que quien disparó era zurdo. Paz fue sometido a la prueba de guantelete, que encontró residuos de pólvora en la mano.
«Se ha realizado la prueba del guantelete a Paz. De la mano derecha salió negativo, mientras que de la izquierda salió positivo; por lo menos hasta el momento sería una de las personas que disparó (el viernes)», reveló Pedraza.
Colombianos y policías son acusados de perpetrar el hecho delictivo y secuestrar a Rosales, de quien hasta el momento no se conoce su paradero. Además de Paz, fueron mencionados un ex teniente de apellido Rioja, el ex capitán Orlando Araujo y un policía que trabajaría en Inteligencia de la Policía, que tenía como sobrenombre Masaco.
El fiscal del caso, Ruddy Parada, informó que no conoce el informe de balística. «Aún no he recibido oficialmente el resultado de la prueba del guantelete».
Pedraza, no obstante, aseguró que el fiscal conoce el informe. «El fiscal estaba presente, lo que pasa es que hay demasiado hermetismo en todas las investigaciones, porque hay policías que están implicados», insistió.
Consultado sobre la situación de Araujo y Paz en la Policía, el comandante de la institución en Santa Cruz, coronel Humberto Echalar, explicó que «tienen retiro indefinido».
La madre de Rosales, Dora Suárez, denunció que la amenazan para que deje de insistir en la investigación. «Nos han dicho que no sigamos con las investigaciones, que la Policía está recibiendo dinero, que dejemos de molestar porque nos van a matar a todos; entonces que me maten aquí», desafió. Paz será llevado hoy a medidas cautelares.
Demanda investigar vínculos
El presidente en ejercicio Álvaro García instruyó al Comando General de la Policía investigar los nexos que existen entre algunos oficiales y efectivos de la institución con el asesinato de seis personas en San Ramón. «Estamos frente a una banda delictiva… con ramificaciones en algunas personas de la Policía», dijo.
Presencia militar
El presidente en ejercicio Álvaro García anunció mayor presencia militar en las zonas de frontera para contrarrestar actividades ilícitas como el narcotráfico.
«¿Dónde se están produciendo los acontecimientos más terribles por la presencia de narcotráfico?, en esas zonas donde no hay Estado. Se matan, se agarran a balazos, compran jueces, controlan carreteras, se vinculan con autoridades judiciales, involucran a autoridades policiales; eso está pasando en esa región (zonas de frontera)», sostuvo.
Esta situación no puede continuar. «Se debe dar un desplazamiento, dislocación, hasta esa zona», afirmó y añadió que se debe acabar con los «microejércitos» de narcotraficantes.
Un mafioso recomendó protección de serbios
Los tres serbios asesinados el viernes 14 en Bolivia, en un asalto de presuntos narcotraficantes, habían ido a América Latina a trabajar como guardaespaldas de uno de los principales cabecillas traficantes de droga «por recomendación» de un jefe mafioso serbio, aseguran hoy los medios serbios.
El diario «Novosti» no revela el nombre del mafioso, pero asegura que se trata de un traficante serbio de cocaína «de alta reputación en cárteles latinoamericanos».
Fueron asesinados Bojan Bakula, Sasa Turcinovic y Predrag Cankovic. «Novosti» agrega que los ex combatientes de las guerras de secesión de la antigua Yugoslavia se cuentan «entre los más buscados en el mundo» para trabajos de protección de personas.
El diario «Press» asegura que en Bolivia y Colombia hay ahora más de medio centenar de serbios que trabajan de guardaespaldas de los jefes de clanes narcotraficantes. Por sus servicios podrían ganar entre 10.000 y 30.000 dólares al mes, según fuentes del diario «Press».






