Los clientes de un nuevo restaurante de Bangkok se deleitan con el primer camarero robot del mundo, que sirve con precisión milimétrica platos de cocina japonesa y baila al son de la música pop.
Vestido como un guerrero samurái y una pantalla en lugar de ojos, es el último grito en tecnología robótica aplicada con fines comerciales y quizás el futuro del negocio de la gastronomía, según su creadora. «No llega tarde, no se toma una pausa para fumar, y no pide una propina pese a que hace el trabajo de ocho personas por turno», dice Lappassarada Thanapant, la dueña.
Thanapant explica que la idea del robot le surgió hace seis años, cuando durante un viaje a Japón visitó por curiosidad una feria de robótica experimental. Pagó seis millones de bat (unos 185.000 dólares) por cuatro «camareros» que sean súper eficientes y rápidos.
Además y por si todo esto no fuera suficiente, cada hora llega el momento de la actuación. En cuanto empieza a sonar por los altavoces una conocida melodía pop, los robots dejan de servir platos y durante unos minutos se ponen a «bailar», moviendo sus brazos al ritmo de la música. «A los niños les encanta, muchas familias se quedan hasta la siguiente función para volver a ver el baile», afirma con orgullo.






