Han pasado tres meses y 26 días y las trillizas, María Luz, María Belén y María Esperanza Tórrez Mamani fueron dadas de alta de la unidad de Neonatología del hospital Materno-Infantil. Tras vivir, desde su nacimiento hasta ayer, las tres niñas conocerán su nuevo hogar.
Por razones de salud, las tres Marías vivirán en la región de Palos Blancos, en los Yungas, en el norte del departamento de La Paz. Ellas fueron trasladadas a aquella zona en una ambulancia equipada con oxígeno y personal médico.
«Las bebés están bien, están grandes y gordas, aunque todavía necesitan un poco de oxígeno, por eso los médicos nos han sugerido que vivan en los Yungas, y como mi esposo y yo trabajamos ahí es muy buena opción para no seguir separados», contó a La Razón Noemí Mamani, madre de las tres pequeñas.
Las trillizas nacieron el 13 de marzo. «Estuvimos en el hospital casi cuatro meses, ahora siento una emoción, estoy alegre, feliz, sé que voy a volver a mi hogar. Prácticamente he abandonado a mi hija mayor (tres años) que se ha tenido que quedar con mis tíos en la ciudad de El Alto y no la veía. He dejado a mi esposo, yo sola estaba acá en el hospital, he extrañado todo, no podía ni comer, hace cuatro meses que no duermo en mi cama, extraño mi cama», relató Noemí, quien pensaba que este gran día no llegaría jamás.
El 13 de marzo, Noemí, con seis meses de gestación, comenzó a sentir los dolores de parto. Los médicos le practicaron una cesárea de emergencia. Las bebés nacieron prematuras y con bajo peso. María Luz, la más grande de las tres, pesaba 800 gramos; María Belén, 750 gramos y María Esperanza 600 gramos. «La más pequeñita era del tamaño de la palma de mi mano, ahora gracias a Dios ha crecido, ha subido de peso y aunque requiere un poco de oxígeno ha mejorado mucho», dijo Noemí.
Ahora, María Luz pesa 3.500 gramos, María Belén, 2.500 gramos y María Esperanza, 2.200. «Mis hijas han luchado mucho, se han agarrado de la vida y no se han soltado», afirmó. «Nosotros nunca perdimos la esperanza de tener con nosotros a nuestras hijas», añadió.
Durante el tiempo en el que las trillizas estuvieron internadas en el nosocomio, se alimentaron a través de una sonda, con la leche que su mamá se extraía día a día, sin embargo, era escasa. Por eso se complementaba su alimentación con leche de fórmula. «Yo hacía todo lo posible para darles mi leche, pero no era suficiente para las tres», manifestó.
Las trillizas eran tan pequeñas, cuando nacieron que no tenían fuerza ni para succionar. «Gracias a la fisioterapia que recibieron durante todo el tiempo, las tres pequeñas succionan con fuerza y agarran la mamadera muy bien».
Noemí pidió a la población ayuda. «Estoy pensando en dejar de trabajar, porque las tres son bebés, y no tengo quién me ayude a cuidarlas, pero sin mi salario tampoco nos alcanzaría».
Los cuidados posteriores
Noemí Mamani, madre de las trillizas, afirmó que en la región de Palos Blancos, en el norte de La Paz no existe personal médico especializado en pediatría, por lo que sólo en el mes de diciembre retornarán a la ciudad de La Paz para que las bebés reciban los controles correspondientes.
La familia pide ayuda
Noemí Mamani y su esposo piden a la población ayuda para la alimentación y vestimenta de las pequeñas. Las niñas requieren pañales, leche de fórmula y ropa. Las personas que deseen colaborar a la familia, pueden comunicarse a los teléfonos 720-89132 ó 765-42832






