Mientras el vicepresidente Álvaro García dijo que tiene dudas sobre las causas de la enfermedad estomacal que afectó al presidente Evo Morales, el ministro de la Presidencia, Óscar Coca, aseveró que «está descartado que haya habido una intención de daño».
El propio Morales dijo el lunes que la enfermedad estomacal que le obligó a estar «en ayuno voluntario por cuatro días fue muy rara y está sujeto a un análisis profundo».
Ayer, el Ministro de la Presidencia señaló que vieron con buenos ojos que parlamentarios del oficialismo como de la oposición hubieran expresado su preocupación por la salud del Dignatario de Estado, independientemente de quien esté ocupando el cargo.
Sin embargo, explicó que evidentemente Morales tuvo un problema estomacal que tiene que ver con temas relacionados con la alimentación y otros factores, como el exceso de trabajo. «Una vez que se había repuesto, se puso inmediatamente a trabajar. Ciertamente un malestar estomacal requiere de más tiempo para sanar y de mayor descanso».
En ese marco, aseveró que «queda descartada la posibilidad de que haya habido una intención de daño».
En cambio, García Linera señaló que «no está descartada ninguna posibilidad, en términos de donde pudo haber provenido la enfermedad, inicialmente diagnosticada como una infección bacteriana».






