Tras siete días de huelga de hambre, los importadores de vehículos usados tomaron ayer la decisión de crucificarse y encerrarse en ataúdes debido a que el Gobierno no atiende su pedido para la nacionalización de sus motorizados.
Orlando Arancibia, representante de los huelguistas, dijo que la salud de sus compañeros está debilitada no sólo por la falta de ingesta de alimentos, sino porque «el frío del fin de semana ha ocasionado que mucha gente tenga problemas en los pulmones».
Al menos 25 personas mantienen el ayuno voluntario exigiendo al Ejecutivo y a la Aduana Nacional celeridad en los trámites para liberar los más de 250 motorizados almacenados en la Zona Franca Cochabamba.
