La silla que lleva la letra «K» de la Academia Boliviana de Historia ha quedado vacía. El doctor en leyes Valentín Abecia Baldivieso falleció la mañana del pasado miércoles en la ciudad de La Paz. Su arduo trabajo indagando entre los recovecos del pasado nos ha permitido hoy tener luces sobre la historia de nuestro país.
Historiador, historiógrafo, escritor y gestor cultural, destaca por una prolífica producción bibliográfica. Miembro de Número de la Academia Boliviana de Historia desde 1973, fue también su presidente en varias oportunidades. Desde esa función convocó a la Primera Asamblea de Academias de Historia de Iberoamérica y Portugal realizada en La Paz en 1992. También fue senador de la República, embajador, ministro de Relaciones Exteriores y presidente del Consejo de Administración de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia.
Desde La Razón lo recordaremos además con especial cariño: siempre que un periodista ha tenido la inquietud de desenmarañar algún asunto histórico, el doctor Abecia ha fungido de Beatriz para marcar sendas que permitan discernir algo nuevo en aquel caos de documentos, libros, mapas y folios que él dominaba a la perfección y que son la base para reconstruir y entender nuestro pasado. Gracias por su guía, don Valentín.






