En el inicio del juicio por la masacre de Porvenir (Pando), registrado el 11 de septiembre del 2008, el ex prefecto de ese departamento, Leopoldo Fernández, pidió incluir en calidad de testigos al presidente Evo Morales y al vicepresidente Álvaro García.
El pedido también incluye a ex ministros de Estado y a Waldo Albarracín, quien en ese entonces era Defensor del Pueblo.
«Tienen que asistir a prestar sus declaraciones. Todo ciudadano que conoce los hechos tiene la obligación de hacer declaraciones de lo que conoce», apuntó ayer el abogado de Fernández, Carlos Brito.
Fernández corroboró que el Presidente y Vicepresidente estaban dentro de la lista de testigos que presentó y esperaba que «en su momento no se valgan de su investidura para no presentarse».
«Yo tengo que hacerles preguntas como por ejemplo ¿por qué no actuaron las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana cuando se les requirió en diferentes oportunidades?», manifestó Fernández.
El ex prefecto está recluido en la cárcel de San Pedro de la ciudad de La Paz desde hace más de un año, acusado de ser el autor intelectual de la matanza de campesinos. Junto a él, otras 26 personas son procesadas por su participación en ese hecho luctuoso.
Testigos. Fernández también cuestionó la imparcialidad de la actuación del Ministerio Público en el juicio en su contra y señaló que el escenario paceño era adverso a su causa «por el grado de sometimiento que tiene la judicatura de La Paz».
El fiscal Eduardo Morales, quien presentó a 314 testigos de la masacre, aclaró que si la parte acusada presenta las citaciones de las autoridades estatales, actuaría conforme a los procedimientos del caso.
La abogada de las víctimas, Mary Carrasco, aseveró que con esta nueva lista de testigos se pretende demostrar que la detención del ex prefecto Leopoldo Fernández es solamente política.
El juicio que se inició ayer ante el Tribunal Sexto de Sentencia, con la lectura de la acusación de la Fiscalía, proseguirá el próximo martes 10 de agosto, fecha para la que se fijó otra audiencia.






