El poblado denominado La Perla, ubicado en territorio peruano, a pocos metros del hito 19 de Bolivia, a orillas del Suches (compartido por ambos países), fue levantado de manera momentánea el 2001 y hoy se encuentra casi abandonado.
«Construyeron este pueblo para que sea provisional, porque estaban conscientes de que en cualquier momento el Gobierno de Bolivia reaccionaría y pondría un alto a esta situación que le generó tanta pérdida al país», explicó a La Razón el comandante de la División 1 del Ejército y Comando Conjunto Andino, coronel Luis Fernando Alcázar.
El operativo fue el 17 de julio y desalojó a peruanos que explotaban ilegalmente el metal en el lado boliviano del río Suches. Éste se encuentra a 333 kilómetros de La Paz, nace en la laguna del mismo nombre y recorre las provincias Franz Tamayo y Camacho. El Gobierno denunció que operaban cerca de 20 cooperativas conformadas por bolivianos y peruanos.
El lugar. Las viviendas son rústicas y en algunos casos sólo tienen protecciones de nylon grueso para combatir las bajas temperaturas, que en esta época del año pueden llegar a 15 grados centígrados bajo cero.
«Pese al intenso frío, estas personas no tenían problema en trabajar incluso por la madrugada y hasta altas horas de la noche», dijo Alcázar.
«Como todo pueblo creado en el circuito de la actividad ilegal del oro, ahí dentro había tiendas, mercado, bares, pero también bastante prostitución», señaló el comandante.
Las mujeres se encargaban de vender productos de primera necesidad en tiendas construidas también con calaminas. Los hombres trabajaban en diferentes horarios para extraer el oro. El lugar no tiene electricidad ni agua potable, pero las casas contaban con gas licuado.
«Ése es otro aspecto. Había bastante contrabando de gas, que al parecer ingresaba por el lado peruano, pero en garrafas bolivianas».
En un canchón, los habitantes de La Perla tenían más de una decena de volquetas, excavadoras, palas mecánicas, entre otras maquinarias. «En muchos casos esta maquinaria era de ellos, así que generaban bastante dinero. Cada una debe costar $us 80 mil», estimó el coronel.
El ministro de Defensa, Rubén Saavedra, indicó el jueves 22 de julio que se calcula que la capacidad de producción fluctuaba entre 14 y 20 kilos de oro al día. Cada año se generaban 150 millones de dólares.
El operativo. El 17 de julio, por orden del presidente Evo Morales se realizó en el sector del río Suches y la población de Antaquilla la «Operación Pachamama». Intervinieron los ministerios de Gobierno, Defensa, Economía, y el Comando Conjunto Andino conformado por cerca de un millar de militares.
El objetivo es sentar soberanía en el área, a raíz de las constantes denuncias e investigaciones que apuntan a que los límites entre Bolivia y Perú eran alterados para la explotación irracional e ilegal del metal.
En el lugar había más de 20 cooperativas ilegales que no tenían licencias medioambientales.
El operativo se realizó a las cuatro de la madrugada. Vehículos y militares rodearon en el sector boliviano las áreas del río y del pueblo de Antaquilla. No hubo enfrentamientos.
«A esa hora se constató que dentro del área boliviana estaban cientos de peruanos que cada día explotaban oro de nuestro país», relató Alcázar.
En el lugar, se había realizado un desvío del río con la intención deliberada de modificar la línea fronteriza entre Bolivia y Perú.
Los militares desalojaron a todos los que habían invadido terrenos para la explotación de oro. «No les quedó más que salir e inmediatamente se fueron hasta ese pueblo de La Perla, pero horas más tarde abandonaron el lugar y hoy esa población está casi abandonada», dijo.
La explotación en el sector está paralizada y se dio un plazo para que las cooperativas bolivianas ilegales regularicen sus permisos ante el Ministerio de Minería.
«A partir de esto se hará un control minucioso para que el oro que se extrae no salga del país, como antes», finalizó Alcázar.
Había 89 lavaderos del metal precioso
En el sector del río Suches había 89 lavaderos de oro, donde peruanos y bolivianos separaban la arena del metal precioso con el agua que obtenían del afluente. Se realizaban cinco turnos de trabajo, cada uno de cuatro horas; se obtenía hasta 20 kilos de oro al día.
El oro obtenido generalmente era comercializado los fines de semana en las ferias de Antaquilla y Ulla Ulla, a compradores peruanos. El día del operativo fueron desalojados 400 mineros peruanos.






