El australiano Julián Assange, fundador del sitio web Wikileaks, que anunció que filtrará nuevos documentos militares confidenciales estadounidenses sobre la guerra en Afganistán, es un personaje al que le gusta cultivar el misterio en torno a su persona.
Creador y figura emblemática del sitio internet especializado en filtrar información de inteligencia, este hombre de 39 años y pelo canoso ha acumulado revelaciones en los últimos años, de Irak a Kenia pasando por Islandia y, más recientemente, Afganistán.
Al filtrar a la prensa 77.000 documentos militares de EEUU confidenciales, publicados el 25 de julio, suscitó una tormenta mediática y una salva de críticas del Pentágono.
En poco tiempo se ha convertido en el hombre que ha hecho temblar la CIA, en el revelador de abusos, en apóstol de la transparencia… pero ha mantenido gran enigma en torno a su persona.
Por ejemplo, se niega a decir a dónde va o de dónde viene, viaja de capital en capital alojándose en casa de simpatizantes o conocidos, no da su número de teléfono celular y tampoco precisa la fecha exacta de su nacimiento.
«Estamos ante organizaciones que no obedecen a reglas. Estamos ante agencias de inteligencia», asegura.






