Las autoridades investigan las afirmaciones de un testigo de la matanza de 72 personas perpetrada en el noroeste de México que asegura que los asesinados eran migrantes que querían llegar a EEUU y fueron víctimas de un grupo armado, que identificó como el cártel de los Zetas.
El testigo, cuya identidad no ha sido revelada, formaba parte del grupo y fue quien avisó a las autoridades lo sucedido en un rancho cercano a la localidad de San Fernando, en el estado de Tamaulipas, fronterizo con EEUU.
De acuerdo con esta persona, que resultó herida de bala en el cuello, los asesinados provenían de Brasil, Ecuador, El Salvador y Honduras y fueron secuestrados por hombres armados antes de alcanzar su objetivo de llegar a la frontera, lo cual está por confirmarse. Hasta el momento, lo que se sabe con certeza es que eran 58 hombres y 14 mujeres.
La Cancillería mexicana ya está coordinando con las embajadas de los países de los que presuntamente provenían los asesinados para proceder a la identificación de los cuerpos. El sobreviviente atribuyó la matanza a los Zetas, uno de los cárteles de narcos más peligrosos del país, según informó ayer el portavoz de la Marina, el contraalmirante José Luis Vergara.
Los Zetas, antiguo brazo armado del cártel del Golfo, con quien libra ahora en Tamaulipas y otros estados del norte una cruenta guerra por el control del territorio, fueron formados por desertores de un grupo de élite del Ejército mexicano en 1999. La Procuraduría de la República y la de Tamaulipas han abierto sendas investigaciones.






