Alfredo Salazar, un chofer de camión, se salvó de ser enterrado por un talud del cerro Kantutani, a la altura del Cementerio Jardín, que se desplomó a las 11.30. El afectado lamentó el daño a la carrocería de su vehículo producido por ramas y piedras.
Los administradores del cementerio movilizaron de inmediato maquinaria y personal para levantar la greda, piedras y raíces. De forma inicial se observó daños en cables de alumbrado público.
«Yo estaba manejando (a una velocidad) lento y de repente escuché un ruido fuerte, como si fuera un temblor. Luego sentí un golpe en la carrocería, al salir vi con sorpresa cómo el cerro se vino abajo», sostuvo el chofer, que transportaba ladrillo en el motorizado y que reconoció que se llevó un gran susto.
El derrumbe se produjo a 100 metros del ingreso principal al Cementerio privado Jardín, sobre la avenida Kantutani. Al menos 10 toneladas de tierra y escombros se desprendieron, según una evaluación del Sistema de Alerta Temprana de la Alcaldía paceña.
Aún no se tiene un informe oficial de los administradores del camposanto. Al lugar llegó su gerente, Ángel Machaca, para atender al afectado y pidió a través de un subalterno que se lo llamara después para conocer una evaluación del percance. Ayer, La Razón intentó el contacto por la tarde sin éxito.
En medio del derrumbe se observó varias cañerías rotas que pudieron generar filtraciones.






