Un profesor del centro Estación Central, de Viacha, encontró la noche del jueves el cuerpo golpeado y sin vida de Dana Belén Capia Aduviri (7), en la terraza del instituto. El reloj marcaba las 20.30 y la niña había asistido a sus clases apenas hacía cuatro horas y media.
«Su cabecita estaba golpeada por todo lado y en sus ojos tenía moretones. Yo sólo pido que se sepa cómo murió mi sobrina . Ella era una niña sanita «, suplicaba ayer en oficinas de la fuerza anticrimen de El Alto la tía de la víctima, Erlena Aduviri.
Según declaró, el cadáver de Dana Belén estaba tirado en la terraza del centro Estación Central, un lugar donde niños y jóvenes aprenden música, canto, poesía, teatro, matemáticas y deportes como baloncesto, entre otras actividades, de forma gratuita y con el apoyo de la cementera Soboce.
A las 16.00 del jueves, la niña llegó como siempre y pasó clases. Dos horas después su madre, Ana María, fue al centro a recogerla, pero una maestra del lugar le dijo que todas las niñas ya se habían ido, lo que originó la preocupación de la mujer.
«Mi prima le avisó a su esposo y los dos comenzaron a buscarla por toda la ciudad de Viacha, preguntaron a la gente que pasaba si no la habían visto, pero no se tuvo ninguna información», contó Erlena a los periodistas. Desesperados retornaron al centro cultural.
Según el reporte policial, a las 20.30 un profesor encontró el cadáver de la niña, pero cuando sus padres quisieron entrar, contó la tía, se les impidió el paso. Minutos más tarde llegaron los policías del Comando Regional de Viacha a realizar el levantamiento legal del cuerpo.
Ninguna autoridad ni funcionarios de Estación Central dieron explicaciones a la familia de lo sucedido. «Pedimos que alguien nos explique qué pasó porque mi sobrina estaba muy golpeada y nadie nos decía nada», denunció la tía de la víctima.
Ayer, ningún ejecutivo ni portavoz de la Sociedad Boliviana de Cemento (Soboce) se pronunció de manera oficial sobre lo ocurrido en el centro. Dana Belén era la mayor de dos hermanas, de dos y cuatro años. La tía contó que la pequeña cursaba el tercero de primaria y era la mejor alumna de su clase.
Sus padres no salían de un estado de shock desde la noche del jueves hasta ayer. «Ellos están muy afligidos, no saben qué hacer, no se entienden, están demasiado afectados. Por eso yo estoy aquí para que los policías me ayuden a buscar a los asesinos de mi sobrina», explicó Erlena Aduviri.
El cuerpo de Dana Belén fue trasladado ayer a la 1.30 a la morgue del Hospital de Clínicas de La Paz. La autopsia de ley estaba prevista para las 11.00, sin embargo se postergó para las 14.00. Los familiares de la niña llegaron al centro hospitalario acompañando a los padres. Los progenitores de la víctima no paraban de llorar.
«Queremos que se esclarezca, que nos digan todo lo que pasó, que se investigue hasta dar con los responsables del crimen de mi sobrina. Los del centro donde iba ella tienen que saber lo que sucedió porque ella llegó bien a pasar sus clases», aseveró la tía de la menor fallecida.
Nadie habla de autopsia
A las 17.30 terminó la autopsia de Dana Belén. La tía de la víctima señaló que tanto el médico forense como los investigadores estaban encerrados en una oficina y que no les informaron nada. Este medio llamó a la cabo de apellido Aspi para conocer el resultado del examen y ella respondió que no sabía nada y que se le llame después. Al cabo de media hora no contestó su celular.
Pedagogo
Jhonny Almanza
‘Los papás deben saber quiénes son sus maestros’
«Los papás quieren que sus hijos que han cumplido siete, ocho o nueve años razonen como si tuvieran 18 años. En esos niveles culturales de esas localidades, los padres quieren que sus hijos maduren lo más rápido posible para que hagan actividades domésticas. Sin embargo, cuando tienen estas labores extraordinarias al margen de lo curricular, que no dejan de ser interesantes, necesitan el apoyo estimulante de los padres, es decir que ellos los lleven, los recojan, conozcan quiénes son sus profesores, a los alumnos con quienes sus hijos comparten esas enseñanzas. El niño sentirá confianza y seguridad de parte de sus padres. No hay que dejarlos sueltos».






