Hace varias semanas ocurrió un hecho trascendental en la mina que hasta ahora se había mantenido en silencio: un grupo de mineros se rebeló contra la autoridad del jefe de turno, Luis Urzúa. El motivo era que ellos pretendían abrirse camino hacia la superficie por su cuenta y riesgo.
Mientras el Gobierno trataba de acelerar el rescate, a 700 metros de profundidad se debatía si seguir esperando las decisiones de arriba o no. Los expertos de la NASA habían advertido que en situaciones de aislamiento era esencial fomentar el liderazgo de una persona del grupo. Y a esa misión se dedicó el psicólogo Alberto Iturra. Pero la autoridad del psicólogo también llegó a cuestionarse por parte de algunos mineros.
En el primer video que envió el Gobierno a los medios no salieron al menos cinco mineros. Las autoridades no explicaron el motivo. Esos cinco pertenecían a una subcontratada, vivían apartados y buscaban otras vías de escape. «El problema se solucionó cuando el jefe de ellos les ordenó desde la superficie que se integraran con el resto», añadió Iturra. Finalmente, las aguas volvieron a su cauce. «Yo no sé exactamente cómo lo arreglaron entre ellos», comentó Iturra. «Sólo sé que el sistema que usaron funcionó».






