El arqueólogo José Luis Paz asumió desde ayer la jefatura de la flamante Unidad de Arqueología y Museos, que reemplazará a la desaparecida Unidad Nacional de Arqueología (Unar). La misión de la entidad es fiscalizar el patrimonio arqueológico del país.
Paz adelantó que la formación de la nueva oficina será encarada como un proceso que llevará varios meses. «Tenemos que organizarnos bien, establecer prioridades a corto, mediano y largo plazo», adelantó la nueva autoridad.
La selección de Paz fue determinada mediante convocatoria pública, indicó el viceministro de Interculturalidad, Ignacio Soqueré Tomichá. La autoridad aseguró que se revisó cuidadosamente los antecedentes y capacidad de cada postulante. Paz, de 40 años, trabajó como docente de la carrera de arqueología en la UMSA por cinco años y en el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA).
«También fui director de varios proyectos de excavación. Antes de postularme trabajé en los proyectos Akapana y Puma Punku en Tiwanaku», contó Paz.
El director de Patrimonio, Ronaldo Teherán, agregó que se están llevando a cabo varias reuniones de organización para hacer la nueva estructuración. Tras estos encuentros, cuya duración no especificó, se procederá a la convocatoria pública para la contratación del resto del personal.
El 24 de agosto, el Ministerio de Culturas determinó la desaparición de la Unar tras una intervención, que duró seis meses, demostrara hechos de corrupción. La ministra de Culturas, Zulma Yugar, indicó en ese momento que se iniciarían procesos a los funcionarios observados.
Cuando la ministra dio por terminado el proceso de intervención, que inició el 26 de febrero de este año, informó que las irregularidades seguirán siendo investigadas por su despacho y por el Ministerio de Transparencia y Lucha contra la Corrupción. En este sentido, Soqueré informó que los 18 funcionarios de la Unar continúan siendo investigados y que se espera que los resultados estén listos «en poco tiempo».
El responsable de la Unidad de Transparencia del Ministerio de Culturas, Luis Arancibia, indicó en agosto que el informe detallaba desde el robo de objetos, como una computadora portátil, hasta tráfico de piezas arqueológicas y daños al patrimonio del Estado.
Sobre las funciones que tendrá la nueva Unidad de Arqueología y Museos, Paz adelantó que una de las prioridades será subsanar la ausencia de un registro de patrimonio. «Por ejemplo, no sabemos cuántas vasijas hay en total en el país, ni en qué estado se encuentran», explicó el arqueólogo.
También indicó que se trabajaría en una norma destinada a las exploraciones arqueológicas, asegurando que el «reglamento actual de excavaciones es primitivo y complicado». En este sentido, agregó que es muy importante trabajar de cerca con los municipios en los cuales se lleva a cabo algún tipo de sondeo, como Tiwanaku e Iscanwaya, en La Paz.
Sobre los museos, Paz consideró que «se tiene que trabajar para realizar una fiscalización adecuada y establecer un reglamento básico para estas instituciones, sean públicas o privadas, que expongan colecciones de objetos del patrimonio arqueológico».






