Los sindicatos franceses convocaron a dos nuevas jornadas de protesta nacional contra la reforma de la jubilación, mientras el gobierno de Nicolas Sarkozy acelera la aprobación de su proyecto de ley en el Senado y la Policía sigue desbloqueando depósitos de combustible.
Las centrales obreras francesas anunciaron dos nuevas jornadas de movilización contra la impopular reforma para el jueves 28 de octubre y el sábado 6 de noviembre «respaldadas por los trabajadores, los jóvenes y una mayoría de la población, y frente a una actitud intransigente del Gobierno y del Jefe del Estado».
A través del ministro de Trabajo, Eric Woerth, el Gobierno pidió al Senado que acelere los debates para que el texto de la reforma sea sometido a votación con miras a una aprobación parlamentaria definitiva la semana que viene, mientras persiste la presión social y las huelgas en el sector petrolero que afectan a un cuarto de las gasolineras del país.
«Hemos tenido más de 120 horas de discusión» (…) el debate no debe durar por durar», sostuvo Woerth al hacer el pedido al Senado, desatando la ira de la oposición: centristas, socialistas y verdes.






