La precariedad en que se vive en muchos de los barrios de La Paz se hace evidente cada vez que arrecian las lluvias. Ahora, que apenas asoman éstas, ya se ha tenido que lamentar dos muertes, casualmente de personas muy jóvenes, sorprendidas por el derrumbe de casa o muro, en todo caso seguramente evitable si hubiese mayor conciencia acerca de que no es una ventaja eso de tener casa «aunque en la punta del cerro».
El mapa de zonas de riesgo que ha levantado la Alcaldía de La Paz muestra la preocupante realidad en que deben enfrentar la vida cotidiana muchos de los vecinos de la ciudad sede de gobierno.
¿De quién es la culpa? En muchos casos, de los propios vecinos que ocupan terrenos —normalmente cerros, dada la topografía de la urbe— sin considerar si son o no estables. En franco desafío a las leyes naturales, elevan sobre ellos no sólo casas, incluso edificios, sin servicios de alcantarillado, lo que, a la larga, provoca el desastre.
Un ejemplo de ese desafío se observa en el sector Cervecería, de la zona de Pampahasi (ladera este). Cada mes, según ha verificado la Alcaldía, el lugar se hunde de tres a cinco centímetros. Enormes grietas asoman debajo de las construcciones y el riesgo de deslizamiento se cierne sobre 21 viviendas que dan cobijo a 58 familias.






