Al menos 48 personas murieron y otras 68 resultaron heridas ayer por una nueva erupción del volcán Merapi en Indonesia, por lo que se elevan ya a 92 las personas fallecidas desde que el monte comenzara a rugir el pasado 26 de octubre.
Todas las víctimas se produjeron en la localidad de Bronggang, a 15 kilómetros de distancia del cráter y situada por tanto dentro del perímetro de seguridad que una vez más se ignoró, informaron fuentes oficiales.
La erupción sonó como un trueno y lanzó al cielo columnas de ceniza y fragmentos de roca de hasta seis kilómetros de altura, intensificó los ríos de lava que bajan de la montaña y provocó nubes tóxicas a temperaturas superiores a los 750 grados centígrados.






