La epidemia de cólera en Haití, que deja desde octubre 583 muertos y más de 9.000 hospitalizados, fue declarada asunto de «seguridad nacional» por el Gobierno tras dar cuenta ayer del primer muerto en Puerto Príncipe, en tanto la OPS proyecta muchos más casos a futuro.
El director general del Ministerio de Salud haitiano, Gabriel Thimoté, dijo en una conferencia de prensa que la epidemia de cólera, enfermedad altamente contagiosa, estaba ahora siendo considerada «una cuestión de seguridad nacional».
La epidemia comenzó en el norte, pero ya está en la capital, Puerto Príncipe. Thimoté dijo este martes que en el balance de muertos se registra uno en Cité-Soleil, el barrio más pobre de Puerto Príncipe. Se trata del primer fallecimiento por cólera oficialmente registrado en la capital desde el comienzo de la epidemia.
La muerte ocurrió en el hospital Ste-Catherine, atendido por la sección belga de Médicos Sin Fronteras, dijeron las autoridades. Mientras, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que depende de la Organización Mundial (OMS), afirmó ayer que ya hay 73 casos en Puerto Príncipe, donde debería «propagarse rápidamente».
El Ministerio de Salud haitiano declaró 73 casos de cólera en Puerto Príncipe, donde decenas de miles de siniestrados del terremoto del 12 de enero viven en una promiscuidad favorable a la propagación de epidemias, dijo el doctor Jon K. Andrus, subdirector de la OPS.
«Puerto Príncipe es una inmensa chabola donde las condiciones son muy malas en materia de instalaciones sanitarias y de agua», agregó. «Son las condiciones óptimas para una propagación rápida del cólera», y «debemos estar preparados», explicó.
Por su parte, el doctor Ariel Henry, jerarca del Ministerio de Salud haitiano, dijo a la AFP que por ahora no ha ocurrido «una disparada» de casos de la enfermedad en la capital, aunque sí hay «casos aislados». Sin embargo, una proyección de la OPS estima que la epidemia podría alcanzar a 270.000 personas en los próximos años en Haití.
Las malas condiciones de higiene en los campos de refugiados montados tras el terremoto del 12 de enero son un caldo de cultivo para la epidemia. La precariedad en los numerosos campamentos a través del país se acentúa por los volúmenes de agua —potencial vector del cólera— acumulados tras el paso el fin de semana del huracán Tomás, que dejó 21 muertos en Haití, la mayoría en la capital.
Las inundaciones, así como los desplazamientos de población generados por el huracán, «multiplican» los riesgos de propagación de la enfermedad, dijo la portavoz de la Oficina de Coordinación de Casos Humanitarios de la ONU (OCHA), Elisabeth Byrs.
La ayuda llega a la isla
Francia
Francia envió un avión militar con ayuda humanitaria a Haití para hacer frente al cólera, y tiene programados dos más, anunció el Ministerio de Asuntos Exteriores. El primer avión llegó al aeropuerto Toussaint Loverture con tres toneladas de vituallas.






