Cosas del fútbol, se dirá. Y quienes siguen este deporte asentirán, resignados. Nos ha tocado jugar, de buenas a primeras, con la poderosa selección argentina. Es triste, pero por mucho que se intente, es difícil no sentir el peso de la derrota por adelantado. También, nuestra suerte: venir a tocarnos justamente Argentina… para jugar en su cancha.
Pero, ¿y si estábamos en otro grupo, con otros equipos? ¿Nos sentiríamos más optimistas? ¿Más seguros? Nuestros futbolistas merecen un voto de confianza, por supuesto. Hay tiempo hasta el 1 de julio, cuando se inicie la Copa América y, por ahí, la mala racha cambia, jugamos mejor, mucho mejor que lo que hemos mostrado hasta ahora.
Sin embargo, pese a que la suerte siempre pesa en la vida de los humanos, es apenas una pizca que inclina la balanza que contiene otros elementos: trabajo, disciplina, escuela. Factores que escasean, muy lamentablemente, entre nuestros deportistas.
Gustavo Quinteros, requeridísimo por los periodistas en Argentina, tras el sorteo de los grupos, se ha mostrado entusiasta, como debe ser. Y ha dicho que, en el trabajo intenso que está listo para comenzar, insistirá también en hacer que se recupere la confianza y la autoestima. Ojalá sea suficiente.






