Más de 190 países se reunirán el lunes en Cancún (México) para tratar de darle una nueva dinámica a la lucha contra el cambio climático y evitar el riesgo de asestar un golpe fatal al proceso de negociaciones lanzado hace 18 años en el seno de la ONU.
Evitar a todo precio despedirse en la estación balnearia mexicana con las manos vacías, parece ser la consigna de esta nueva gran cita del clima que se llevará a cabo del 29 de noviembre al 10 de diciembre.
Ya que el espectro de la inmensa decepción de la cumbre de Copenhague sigue planeando sobre las discusiones. Hace un año se esperaba un acuerdo global y ambicioso sobre la era posterior a 2012, cuando terminará el primer periodo de compromiso del Protocolo de Kioto que limita las emisiones de gases con efecto de invernadero (GES) de los países industrializados.
Pero la conferencia rozó el fiasco y dio a luz un acuerdo mínimo, concluido a toda prisa por unos 20 jefes de Estado, que fija como objetivo limitar el calentamiento a 2 grados, pero sin calendario y permaneciendo evasivo sobre los medios.
¿Un segundo fracaso sería una sentencia a muerte para el proceso lanzado bajo los auspicios de la ONU en Río en 1992?
«Es posible que algunos jefes de Estado saquen esta conclusión», estima el embajador francés del clima, Brice Lalonde.
Cansados de la complejidad de las negociaciones a más de 190 países, los mandatarios se orientarían entonces hacia audiencias más restringidas como el G20, lo que dejaría a orillas de la ruta a un gran número de países en desarrollo, temen los defensores del proceso.
«Una cosa que los Estados aprendieron de Copenhague es que una solución global, y que resolvería todo, no existe», declaró recientemente la responsable del clima en la ONU, Christiana Figueres.
«Contrariamente a la cita danesa, no se espera que lleguen jefes de Estado para firmar el texto final, que será rubricado a nivel ministerial. «Si hay un éxito en Cancún, será un éxito modesto, inclusive un acuerdo de fachada, sobre elementos provisionales y parciales», pero que abriría la vía «un acuerdo un poco más importante» en Durbán el año próximo, resume Lalonde.
Un éxito en Cancún, aún modesto, no está por ello garantizado.






