El municipio de La Paz ha consolidado como suyos más de 610 mil metros cuadrados en diferentes zonas de la ciudad, que están debidamente registrados en Derechos Reales. El registro de los predios a nombre del municipio paceño, está amparado por los artículos 85 y 86 de la Ley de Municipalidades, que establece que las comunas son legítimas propietarias de terrenos sobrantes.
Se consideran terrenos sobrantes a los lotes baldíos, áreas de equipamiento, áreas verdes originadas en cambios de trazos, cambio de vías y terrenos emergentes de cesiones por aprobación de urbanizaciones y remodelaciones, así como los inmuebles transferidos por la Ley de Participación Popular.
En los últimos cinco años, la Alcaldía ha inscrito terrenos en Villa Copacabana–Unión San José, Alto Pura Pura–San Lorenzo, Achachicala–3 de Mayo, Obispo Bosque–Avenida Buenos Aires, Alto Mirador Munaypata, Cupilupaca Norte, Achumani y en la Urbanización Francia, entre otras.
Además, la Ley de Regularización de Derecho Propietario Urbano, del 22 de mayo del 2002, establece la obligación de los gobiernos municipales de inscribir el derecho propietario de sus terrenos y lotes en Derechos Reales.
«Ningún derecho real sobre inmuebles surtirá efecto si no se hiciere público a través de la inscripción del título, en el respectivo registro de los Derechos Reales», dice el artículo 91, de la citada norma.
Sin embargo, el director de Administración Territorial de la Alcaldía, Alvaro Viaña, explicó que los macrodistritos Sur, Periférica y San Antonio no han completado esta tarea, debido a su extensión. Por su parte, la presidenta del Concejo Municipal, Gabriela Niño de Guzmán, dijo que desde el Legislativo edil se continuará impulsando éste proceso de saneamiento de la propiedad municipal.
En esta campaña de inscripción, según dijo, las juntas vecinales asumieron un rol importante de apoyo y coordinación con el Concejo y el Ejecutivo, para precautelar las áreas de equipamiento en los nueve macrodistritos en los que está dividido el muncipio de La Paz.
«De este modo ellos consolidan su derecho propietario sobre los predios que, de otra manera, serían objeto de tráfico de tierras por parte de loteadores y mercaderes de la tierra», recalcó la Presidenta del Concejo.
Alcaldía apunta a digitalizar
Desde este año la Alcaldía de La Paz trabaja en el Proyecto de Validación y Ajuste de Planimetrías con el objetivo de digitalizar y validar alrededor de 565 planimetrías en el municipio.
El director de Administración Territorial de la Oficialía de Planificación para el Desarrollo, Álvaro Viaña, informó que el proyecto responde al cumplimiento de la Ley 2372, de regularización de asentamientos humanos, además de otras normas que se aplican para la aprobación de «los certificados de nacimiento» de los barrios paceños.
La autoridad explicó que para cumplir con este trabajo se despliegan brigadas topográficas que cumplen con el recojo de información en el lugar a fin de consolidar lo que se constituirá a futuro en el Sistema de Información Territorial (SIT).
Se busca validar el 80 por ciento de las planimetrías vigentes que ascienden a un total 565.
Código del silencio es ley para los loteadores
Los loteadores mantienen el código del silencio como estrategia para que sus dirigentes no sean identificados y evitar preguntas incómodas, como las razones del avasallamiento y la repartición ilegal de predios municipales. La Razón intentó acercarse a tres grupos que ocupan terrenos en el bosque de Pura Pura y en el Parque de Mallasa y solo pudo obtener algunos testimonios bajo el compromiso de no develar la identidad de sus interlocutores.
En el primer caso son dos grupos de familias, de entre tres a 10 personas, que han levantado murallas; en el segundo, son viviendas terminadas que están en proceso de legalización en el municipio de Palca, con el que La Paz tiene problemas limítrofes.
«Nos tratan de avasalladores, pero no es así, somos familias pobres que necesitamos un techo propio y contamos con los papeles en regla. Somos parte de una gran mayoría que no tiene techo, que se está organizando en un movimiento espontáneo», explicó una de las mujeres que está en el parque de Pura Pura y que sólo se identifica como Isabel.
En el caso de Mallasa hay una orden de desalojo emitida por un juez, pero ésta no ha sido ejecutada por la Policía. Los ocupantes muestran papeles de catastro con el sello del municipio de Palca, sin embargo, la propiedad del área es reclamada por el municipio de La Paz y está inscrita en las oficinas de Derechos Reales.
De acuerdo con relatos de los mismos involucrados en la toma de Pura Pura, lo central es cuidar la identidad de sus líderes quienes son los que ubican el terreno que quieren tomar y luego reúnen a un grupo de personas que buscan terrenos y está dispuesto a hacer frente a un posible desalojo.
En Mallasa para asegurarse que el movimiento no se debilite, se pasa lista tres veces durante el día y otro tanto por la noche. Además, cada familia debe munirse de dos paquetes de petardos para usarlos ante cualquier amenaza de la fuerza pública.






