Una colección de 271 obras del pintor español Pablo Picasso, hasta ahora desconocidas, han salido a la luz después de que un electricista francés jubilado tratara de obtener los certificados de autenticidad de los herederos. Se trata de obras pintadas en el primer tercio del siglo pasado y cuyo valor está en torno a los 60 millones de euros, revela el diario francés Libération.
Entre las obras descubiertas figuran algunas que son poco comunes, como nueve «collages cubistas» que habrían sido pintados a principios de la segunda década del siglo, un periodo del que muchas de las obras del artista se perdieron y se encuentran valoradas en unos 40 millones de euros. Pero también se catalogaron una acuarela de su periodo azul o pinturas aguadas en papel, estudios pintados sobre tela, además de dos centenares de dibujos.
El extraordinario hallazgo salió a la luz después de que el electricista jubilado Pierre Le Guennec se pusiera en contacto con Claude Picasso, hijo del pintor y encargado de administrar su sucesión.
En un principio, según Libération, en enero pasado envió fotos de los cuadros para que fueran autentificados, pero ante la negativa del heredero a dar su aval sin ver los originales, el electricista se fue a su despacho en septiembre.
Acompañado de su mujer, el hombre, domiciliado en la Costa Azul francesa, mostró a Claude Picasso 175 obras inéditas, entre ellas, dos cuadernos que contienen en total 97 dibujos. Tras comprobar que no se trataba de falsificaciones, el heredero se preguntó cómo llegaron a manos de Le Guennec y días después presentó una denuncia ante la brigada especializada en obras de arte para evitar perder la colección. Los agentes abrieron una investigación y confiscaron la colección.
Según el diario, Le Guennec afirmó ante la Policía haber trabajado como electricista de Picasso en las diferentes residencias que el pintor tuvo en la Costa Azul, y añadió que fueron el artista o su esposa Jacqueline, quienes le regalaron las obras.
Ésta es una versión que los herederos del pintor no creen por el celo con el que el artista guardaba sus creaciones. Claude Picasso aseguró que «es cierto que Pablo Picasso era bastante generoso. Pero fechaba, firmaba y dedicaba siempre sus donaciones, porque sabía que algunos las venderían para afrontar sus necesidades».
El heredero indicó que presentaron la denuncia para evitar que las obras se dispersen. Su abogado agrega que nunca nadie recibió de manos de Picasso una donación tan importante. Libération se pregunta si el electricista no esperó tantos años para sacar a la luz la obra para beneficiarse de la prescripción de un supuesto robo.






