Hubo un evento en la corta y forzada gestión del ex presidente Eduardo Rodríguez Veltzé (junio del 2005 a enero del 2006) que cambió el rumbo de las noticias, cargadas por esos días con las ya convocadas elecciones presidenciales del 18 de diciembre del 2005.
Fue la desactivación y luego la posible salida irregular del país, el lunes 3 de octubre, de un número hasta ahora indeterminado (unos afirman que 28, otros 31, 35, 36 ó 38 y hasta 41) de misiles MANPADS, proyectiles portátiles aire-tierra HN-5, todos de fabricación china, lo que modificó la agenda del país e implicó a funcionarios de las Fuerzas Armadas —en particular del Ejército—, políticos y autoridades y representantes de dos naciones: Bolivia y Estados Unidos.
Fueron funcionarios estadounidenses quienes «ayudaron» a «desactivar» estos misiles en coordinación con oficiales militares bolivianos, y aparentemente a espaldas del ex presidente Rodríguez, como lo sostiene el propio embajador estadounidense de entonces, David Greenlee, durante una extensa entrevista diplomática en el marco de las actividades de la Asociación de Estudios Diplomáticos de Estados Unidos.
Relatamos a continuación la imbricada y compleja historia de los HN-5, sobre la base de información oficial, los protagonistas, notas de prensa y otros documentos a los que accedió este medio.
1990. La fecha de fabricación de los misiles chinos data de la década de 1990. Se sabe que fueron embalados alrededor de 1994 y adquiridos por Bolivia en el marco del Protocolo Complementario firmado en Pekín en octubre de 1996, en cuyo documento se menciona «30 misiles HN-5A».
2003. El 2 de diciembre de ese año (ver nota principal), por órdenes del comandante general del Ejército de ese entonces, César López, se pide «recuperar 29 misiles HN-5 del RAA-6 B. Rioja» (Viacha), al igual que, un día después, los ocho misiles de la Fuerza Aérea Boliviana. Desde entonces, hasta el 10 de enero del 2005, fueron llevados de La Paz a Santa Cruz (Regimiento Ranger 12 Manchego, en Montero, el 4 de enero), los depósitos de la Sección Material Bélico del Departamento IV EMO (6 de junio del 2004), Viacha y la FAB. Así lo confirma el informe N° 132/05, del 30 de septiembre del 2005, escrito por el Jefe de la Subsección Armamento, C.V.M., al ya comandante general del Ejército, Marcelo Antezana, y cuya parte conclusiva dice: «que hubo una inspección de los misiles HN-5 en la gestión 2004 por especialistas de la Embajada de EEUU, en horas fuera de trabajo, desconociendo exactamente la actividad realizada y las personas que participaron».
2004. El 8 de junio de ese año, según el informe N° 77 del ex jefe de Departamento IV-EMO, E.C.O., al entonces Comandante General del Ejército, se aclara que hasta esa fecha se contaba con «29 misiles chinos HNT-5A tierra-aire, de los 30 que se adquirieron (de China), ya que uno fue activado como prueba».
2004. Según el libro del ex presidente Carlos Mesa, Presidencia sitiada, Memorias de mi gobierno, el 19 de agosto el «agregado de Defensa de los Estados Unidos, William Rushing, y pocos días después el propio embajador Greenlee, en una cena, le habían dicho (a su ministro de Defensa) a nombre de su gobierno, que Washington estimaba de riesgo para la seguridad nacional de los Estados Unidos la tenencia de 36 misiles portátiles de fabricación china en manos de las FFAA de Bolivia… En consecuencia, Estados Unidos pedía que les entregásemos todos los misiles para su destrucción. Así de crudo, así de simple, así de increíble», escribe Mesa.
2005. El 7 de junio, se aprueba en la sesión plenaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) el documento 2145, que establece el desarrollo de mecanismos para evitar el acceso de los terroristas a los sistemas portátiles de defensa antiaérea, además evitar su robo para otros usos ilegales.
2005. En septiembre, según el número 325 del semanario Pulso, comienza la primera etapa del traslado y desactivación de los misiles, que habrían sido concentrados en la sede del Estado Mayor de Miraflores. «20 misiles provenían del Regimiento de Artillería Antiaérea-6 Bilbao de Viacha y ocho del Grupo Antiaéreo de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB)», se menciona en dicho medio. La información sigue: «En una segunda etapa, dos expertos estadounidenses procedieron a desactivar los 28 misiles en el cuartel de Miraflores, lo que se habría producido entre el 3 y el 5 de septiembre. Un mes después (a inicios de octubre) se desplegó el operativo de traslado del material bélico hasta el hangar que la Embajada de los Estados Unidos posee en la base aérea de El Alto. Esta tarea la habría realizado el grupo militar dependiente de dicha embajada con escolta de los grupos Alfa, Bravo y Omega de las Fuerzas Especiales bolivianas (antiterroristas), que llegaron especialmente desde Cochabamba». El lunes 3 de octubre, los misiles habrían salido en un avión C-130, sin rumbo conocido.
2005. El 19 de octubre, el entonces diputado del MAS Evo Morales denuncia un «operativo sospechoso» para trasladar los misiles con «destino desconocido». El comandante del Ejército, Marcelo Antezana, en declaraciones a los medios dijo que «los misiles estaban en desuso y que representaban un riesgo para el personal militar que los manipulaba».
2006. El ya ex presidente Rodríguez Veltzé declaró en una entrevista a Pulso en agosto de ese año, que no tenía conocimiento del operativo de salida de los misiles, por lo que creía que le habían «mentido» sobre el tema. Más tarde, el periódico La Razón reprodujo documentos en los que se comprueba que Rodríguez frenó el pago de 400 mil dólares a cambio de la desactivación de los proyectiles. El ex embajador de los Estados Unidos en Bolivia, David Greenlee, dijo durante una entrevista a la Asociación de Estudios Diplomáticos de Estados Unidos que Rodríguez «no sabía en términos generales (el destino de los misiles) o que «tal vez asumió que los misiles serían destruidos en Bolivia».






