En la cárcel de San Pedro, en la ciudad de La Paz, los internos crearon su propio mecanismo de seguridad para evitar la formación y consolidación de grupos de poder, y frenar cualquier tipo de indisciplina. Son al menos 28 internos que desempeñan el rol de guardias en cuatro de las ocho secciones del recinto carcelario.
«Hay miedo de organizarse en esos grupos de poder, como antes había en San Pedro. Ahora no hay esos grupos, porque los internos nos hemos organizado», informó a La Razón el secretario general del Consejo de Delegados de San Pedro, Samuel Mamani.
La cárcel de San Pedro alberga a cerca de 1.600 internos que conviven en ocho secciones: La Posta, El Palmar, La Grulla, La Cancha, Prefectura, Los Álamos, Guanay y San Martín.
Según S.V., recluido en San Pedro por tercera vez, las peleas entre internos son frecuentes, sobre todo después de alguna fiesta, donde se consume alcohol e incluso droga. Niega, sin embargo, que existan grupos de poder que peleen por el control carcelario.
«Desde hace dos años que no hay esos grupos de poder. Cuando algún reo quiere formar un grupo, es aislado de la población, va al sector La Grulla», relató el recluso.
Los líderes de algunos grupos que se formaron fueron expulsados de San Pedro a petición de los propios internos, recordó. Ese sería el caso de Danilo Vargas, El Fantasma, quien durante su permanencia en San Pedro, entre 1996 y 2002, habría acuchillado a al menos cuatro reclusos por ajuste de cuentas, entre ellos al coronel Álex Alípaz durante una visita en el 2002.
Junto a Vargas habrían actuado los internos Franz Freddy Alanoca, alias El Sapo, y Juan Carlos Delgadillo, El Ratón. Vargas fue trasladado a Chonchocoro, donde fue asesinado.
El Consejo de Delegados se encarga de regir la vida de los internos. Distribuye tareas y obligaciones, desde la designación de los que harán la limpieza hasta el nombramiento de internos que colaborarán en la cocina.
Compra y alquiler de espacios
En la cárcel de San Pedro los reos deben comprar o alquilar sus celdas o el espacio de suelo en el que dormirán. Dentro de la cárcel hay quienes lucran con la actividad de bienes raíces. Ese penal cobró relevancia mundial cuando se descubrió que era un excéntrico destino turístico, donde incluso se podía comprar droga.
Consejos, los nuevos grupos de poder
El abogado Pablo Oswaldo Justiniano considera que los consejos de delegados se constituyen en los nuevos grupos de poder. A diferencia del resto, éstos tienen la legitimidad del voto, explicó.
«Esos señores son los representantes de los internos. Prometen el cielo y la tierra para ser elegidos; una vez electos, son los que administran la alimentación y tienen otros privilegios», afirmó.
Justiniano, quien estuvo ocho años en la cárcel por tráfico de armas y narcotráfico, sostiene que el Gobierno debe dar apoyo para la creación de grupos de trabajo. Sólo así, dijo, se evitará la violencia.
Más efectivos al interior del penal
Los intentos de fuga del penal de San Pedro, registrados entre el 2007 y 2009, provocaron se refuerce el control policial interno en el penal. Ahora, los policías no sólo dedican sus esfuerzos a resguardar la seguridad externa.
Según el dirigente de los internos de San Pedro, Samuel Mamani, los efectivos policiales controlan cada movimiento de los 1.600 reclusos.
«Antes no había muchos efectivos dentro, ahora el control es más riguroso tanto externo como interno», informó. En marzo del 2007, 14 reos intentaron fugar del penal tras abrir un forado en el sector La Grulla, lugar adonde llegan los reos indisciplinados.
En agosto, el Gobierno planteó experimentar con guardias civiles en los centros penitenciarios juveniles. Hasta el momento no se concretó la iniciativa.
Debe optarse por clasificar a los presos
Hay que recordar que en todos los centros penitenciarios existen los grupos de poder. En mi gestión, para aplacar a estos grupos de poder, se han hecho algunos traslados de reos desde Chonchocoro a otras regiones como Pando, con el objetivo de que vuelva la tranquilidad al penal. Creo que para bajar la violencia en los centros penitenciarios se debería optar por la clasificación progresiva de los reos con condena. También es importante la prevención; por ejemplo en Chonchocoro existen diferentes bloques donde se deberían hacer talleres, porque de alguna manera se debe trabajar para bajar los hechos de violencia. De todas maneras, creo que ha empezado un proceso de reforma penitenciaria donde existen varios puntos como la infraestructura; por ejemplo en el penal de Palmasola se han construido bloques donde los reos pueden optar a la terapia ocupacional. También se debe optar por la reinserción social, habrá que ver cómo propiciar talleres y capacitación. Todas las instituciones que trabajan en esta temática tienen que aportar y debemos organizarnos para hacer programas de reinserción social que vayan a la búsqueda de la recuperación de aquel ser humano que ha vulnerado la ley. A pesar del número elevado de muertes en Chonchocoro, el país es el menos violento con referencia a otras cárceles. Si hacemos una comparación con Venezuela, por ejemplo, ahí mueren tres personas por día por violencia entre internos o entre grupos. Hay que hacer un trabajo coordinado, reforzar los penales y hacer esa clasificación para erradicar la violencia.
Jorge López Arenas
ex Dir. de Régimen Penitenciario






