Primero cayeron del cielo 5.000 mirlos en Arkansas, al sur de EEUU, en la noche de Año Nuevo; luego llovieron más pájaros muertos en otras regiones, y por último se descubrió una enorme cantidad de peces flotando panza arriba en las aguas del país.
Súbitamente, esto se volvió un fenómeno mundial: hubo reportes de muertes masivas de pájaros y peces en Suecia, Gran Bretaña, Japón, Tailandia, Brasil y aún más.
Palomas, medusas, pargos, grajillas… parece que ninguna especie es inmune. Fanáticos de teorías conspirativas, apocalípticos y extremistas religiosos comenzaron a advertir que el final está cerca.
¿Será que los astronautas están probando una potente emisión sonora para ahuyentar extraterrestres? ¿Será que el ejército de EEUU está experimentando con armas energéticas alimentadas por satélite? ¿Y si fueran aerosoles químicos o lluvias de meteoritos? ¿O que los terremotos han activado elementos contaminantes provenientes del derrame petrolero del Golfo de México? Lo cierto es que la palabra «pájaros» es ahora la más buscada en el sitio web del diario New York Times.
Y además los blogueros religiosos subieron a sus sitios el versículo bíblico Oseas 4:1-3.






