El escándalo de la dioxina cobra proporciones alarmantes en Alemania, tras el cierre de más de 4.700 granjas y explotaciones agroalimentarias a raíz de un riesgo de contaminación que el gobierno sospecha de origen «criminal».
El ministerio alemán de Agricultura anunció el jueves por la noche el cierre preventivo de 4.709 granjas y explotaciones agroalimentarias en todo el país, aunque la gran mayoría de ellas se encuentra en Baja Sajonia, en el norte.
Ocho de los 16 Estados regionales de Alemania están afectados por los cierres. Alemania tiene unas 375.000 granjas y explotaciones agroalimentarias. Hasta 150.000 toneladas de forraje destinado al ganado han sido contaminadas, ha declarado el gobierno alemán.






