El hombre acusado de haber provocado una matanza al disparar contra una congresista demócrata en Arizona volvió con sus disparos a agitar el debate migratorio en ese estado fronterizo con México.
El rastro de declaraciones incoherentes que dejó tras de sí en internet Jared Loughner, de 22 años, apunta a un joven solitario y atormentado, obsesionado con el poder del gobierno federal. Pero la ira contra Washington en el estado que recibe más inmigración ilegal desde México fue uno de los carburantes que alimentó la campaña política el 2010.
Gabrielle Giffords, que se debate entre la vida y la muerte, es una demócrata moderada, reelecta en noviembre por margen estrecho, tras hacer campaña en favor de reforzar la seguridad fronteriza, pero también a favor de la reforma migratoria integral.
Giffords había recibido repetidas amenazas de muerte, como sucedió con el juez federal de asuntos migratorios John Roll que falleció a causa de los disparos de Loughner. El acusado por el tiroteo en Tucson compareció ayer en la corte de Phoenix, esposado y con la cabeza rapada pero sin declararse culpable, constató un periodista de la AFP.
Loughner se limitó el lunes a responder «sí» a las preguntas del juez en la corte Phoenix. Entretanto, la congresista responde positivamente al esfuerzo de los médicos y el presidente Barack Obama y su esposa ayer rindieron un minuto de silencio por las víctimas.






