El ex jefe de la Gestapo en la Francia ocupada, Klaus Barbie, apodado El carnicero de Lyon, fue agente de los servicios secretos de la Alemania occidental en los años 60 en Bolivia, según informaciones del semanario Der Spiegel.
Según ese medio, el servicio de Inteligencia de la República Federal de Alemania (RFA), el BND, lo reclutó en 1966 en Bolivia, donde vivía desde 1951 bajo el nombre de Klaus Altmann. Barbie, jefe de la Gestapo en Lyon entre 1942 y 1944, recibió el nombre clave de Adler —Águila—, según consta en la ficha V-43118 del BND, y elaboró un total de 35 informes, por los cuales se le pagó a una cuenta del Banco de Londres, en San Francisco.
Se desconoce qué tipo de informaciones suministró, aunque se sabe que fue requerido por el BND por su «ideología alemana» y decidido «anticomunismo» y que por entonces trabajaba en la delegación en Bolivia de una empresa alemana, con sede en Bonn.
El BND rompió con Barbie a finales de 1967, por considerar peligroso ese vínculo, ya que por entonces la justicia de la propia Alemania había abierto diligencias contra el ex nazi, al que Francia había juzgado y condenado a muerte. Barbie fue expulsado de Bolivia en 1983 y entregado a Francia, donde se le juzgó de nuevo y condenó, cinco años después, a cadena perpetua por sus crímenes.






