Brasil continuaba ayer contando los muertos y rescatando sobrevivientes, mientras sistematiza un registro de desaparecidos y fortalece las operaciones de ayuda en las regiones devastadas hace una semana por lluvias torrenciales y deslizamientos de lodo.
De acuerdo con el último boletín divulgado por la Defensa Civil de Río de Janeiro, el total de víctimas fatales ascendía al final de la tarde de ayer a 702 personas. El mayor número de muertos se registró en el distrito de Nova Friburgo, en la región montañosa próxima a Río de Janeiro, con 335.
Teresópolis (a unos 100 km), otra de las ciudades arrasadas por las avalanchas de lodo, agua, piedras y vegetación, cuenta 285 víctimas fatales, al tiempo que en la vecina Petrópolis ese total era de 62. En el municipio de Sumidouro se registraron 20 muertes.






